¿Quieres cambiar el mundo?
Empieza por ti mismo. Haz aquello que creas necesario, pero sonríe, la
felicidad es aquello que tanto escasea en las pequeñas calles de esta pequeña
ciudad. Ríe con ganas mientras intentas memorizar las posiciones de las
estrellas, moja tu pelo con el rocío de las flores al amanecer y sonríe al
nuevo día. Todo lo que necesitas está en tus manos. El poder está dónde siempre
estuvo. Eres la llave que abre la puerta a lo desconocido, a aquello que muchos
anhelan. Sonríe cuando alguien te diga que no puedes conseguir tus objetivos
simplemente sigue avanzando hasta tu meta hasta poder demostrarle que siempre
fuiste capaz de hacerlo. Las cosas cambiarán cuando hagas algo, cuando
comiences por ti mismo para lograr el potencial necesario y transformar su
historia.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
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