Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 7 de junio de 2013

La llave

¿Quieres cambiar el mundo? Empieza por ti mismo. Haz aquello que creas necesario, pero sonríe, la felicidad es aquello que tanto escasea en las pequeñas calles de esta pequeña ciudad. Ríe con ganas mientras intentas memorizar las posiciones de las estrellas, moja tu pelo con el rocío de las flores al amanecer y sonríe al nuevo día. Todo lo que necesitas está en tus manos. El poder está dónde siempre estuvo. Eres la llave que abre la puerta a lo desconocido, a aquello que muchos anhelan. Sonríe cuando alguien te diga que no puedes conseguir tus objetivos simplemente sigue avanzando hasta tu meta hasta poder demostrarle que siempre fuiste capaz de hacerlo. Las cosas cambiarán cuando hagas algo, cuando comiences por ti mismo para lograr el potencial necesario y transformar su historia.

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