El suave viento me azota las
mejillas. Las lágrimas se han vuelto a unir a la superficie salada del mar. Él
ya no está. Corrí para alcanzarle, pero sus pasos se perdieron entre las
tinieblas. Las huellas se esparcieron por toda la superficie de aquella oscura
tierra que desprendía el olor a humo. Algo se había quemado, algo había
desaparecido tragando su sombra.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
domingo, 31 de marzo de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
Volver a empezar
Tengo que volver a empezar sin
ti, sin él, sin ellos. Deténme. Haz que reflexione antes de dar el primer paso.
Duele la distancia pero sigo andando, alejándome de ti. Duele, pero lo ignoro.
Susurro con los labios cortados por las afiladas palabras de desamor. Duele,
pero aprenderé a soportarlo. Me alejo despacio sabiendo que volvería de dónde
vengo solo para sonreírte una vez más, solo para volver a mirarte a los ojos y
decirte lo que no te supe decir.
domingo, 24 de marzo de 2013
El humo restante
Susurré que no quería perderle.
Me ignoro y se marchó de la mano de la otra. Caí y las lágrimas comenzaron a
resbalar por mis mejillas. Suspiré e inhale el viejo amor que ahora empezaba a
ahogarme. Me atraganté con los viejos recuerdos que salían por cada poro de mi
piel. Entonces sonreí al ver las cicatrices que me dejaba su marcha. Incluso
sin estar conmigo conseguía marcarme de una manera diferente al resto. Inhalé
el humo restante de sus cigarrillos levantándome del suelo, me limpié las manos
que estaban llenas da barro que dejaron sus huellas y empecé a alejarme de
aquella escena del crimen, una cuyo protagonista era mi corazón.martes, 19 de marzo de 2013
La tortura de la oscuridad
De nuevo el mismo sueño. ¿Qué
puede hacer para evitar esto? Cada mañana el mismo pensamiento despierta sus
remordimientos. ¿Por qué hay tantas clases de amor? ¿Por qué no puede olvidarse
de aquella pequeña parte de su ser que quiere a otra persona?
Las sensaciones todavía consiguen
levantar las viejas barreras de sus cementos morales. En el fondo ella sabe que
aquello no está bien, pero no puede evitarlo. La tentación es más grande que
las consecuencias que trae o, al menos, eso parece. Todavía recuerda el tacto
de sus labios al recorrer su piel y algo la obliga a agonizar por dentro. La
impotencia se adueña de sus manos que se cierran en puños intentando golpear
algo invisible, algo que tan solo está dentro suyo.
Las ganas de revelarse son cada
vez menos cuestionables y tan solo una parcela de su mente pide que se resista.
¿Cómo ha podido todo torcerse tanto? Caminar entre dos filos del cuchillo se
hace cada vez más complicado. Sabe que tiene que tomar una decisión, pero algo
se lo impide. El placer de dividir sus sentimientos entre dos personas es
demasiado apetecible como para desprenderse de este.
El sabor de lo prohibido, la
tentación de aquello que está rechazado por su moral. La sensación es demasiado
extraña como para describirla con toda la exactitud de detalles. Amarle es como
intentar tocar el fuego sin quemarse. Sabe que es imposible conseguirlo, pero
el calor que desprende le hace quedarse cerca para volver a intentarlo.
lunes, 18 de marzo de 2013
Cuando el reloj marca un "hasta luego"
La puerta se abrió y saliste de puntillas. No te volví a
ver. Las horas dejaron de pasar mientras seguía frente a la ventana intentando
descifrar la dirección de tus huellas. No estaba lista para verte marchar.
Todavía esperaba poder volverte a besar.
Tan solo quiero ser otra más. No
sobresalir de la multitud y sonreír cuando toca. Quiero ser algo que deseas y
nunca llegas a conseguir. Quiero abrazar. Júzgame si quieres, pero nunca
conseguirás que cambie lo que pienso de ti. Eres malo. Me hiciste perder los
mejores años de mi vida que se marcharon con el humo de tus cigarrillos. A
pesar de todo te echo de menos, demasiado diría ya que cada cicatriz que me
dejaste sigue escupiendo recuerdos con el más mínimo roce, mientras tanto, yo
sigo aquí alejada del mundo, a la deriva de unos sentimientos que nunca supiste
entender.
domingo, 17 de marzo de 2013
Cuando los miedos empiezan a hablar
Lo peor de un enfrentamiento es
mostrar tu debilidad. Cuando las cosas se ponen tensas una sensación
desagradable te recorre el cuerpo. Sientes que debes resistir a la enorme
oleada que intenta quitarte el aliento, pero no siempre logras conseguirlo. Estando
de pie, las piernas empiezan a temblar y el miedo sale de su escondite, algo de
dentro te pide que huyas, que evites cualquier enfrentamiento, pero algo te lo
impide. Los pasos están cortados, no tienes más remedio que enfrentarte al
obstáculo. Sabes que tienes la fuerza suficiente para poder con él, pero con el
tiempo hay algo que te hace perder la esperanza. La inseguridad se alimenta de
tus pequeñas dudas mientras sientes como un nudo sube por la garganta y el
insoportable ardor indica que estás a punto de rendirte.
No, no quieres eso. Has de seguir
resistiendo. No puede ganarte, no después de todas las batallas que guardaste
de pie. Cuando sientes que las lágrimas están a punto de perderse creando
surcos por tus mejillas, retrocedes. En poco tiempo te das cuenta de que las
cosas no pueden acabar así, entonces coges impulso y das un paso adelante hacia
el obstáculo. Sabes que no puede contigo, no después de todo lo que viviste.
Cuando todo termina, las lágrimas empiezan a correr por tu rostro, pero ya no
importa. Lograste superar el reto. Ahora la calma ha vuelto y tú te has vuelto
a demostrar que puedes aguantar lo que te propongan, tienes muy claro que las
opiniones ajenas no te harán desfallecer. Las mejores cosas son las que sienten
a flor de piel.
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