En algún momento el alma se tira a los pies. Algo no va bien. Después del
impulso final, el cuerpo sigue su trayectoria debido a la inercia. No, es
imposible parar ahora, no mientras pueda ver la meta tan cerca. De repente algo
rompe el silencio, una voz salida del alma que se acurrucó en el fondo de
nuestro pecho nos pide un descanso. Quiere coger aire para poder seguir. Tan
solo pide una pausa instantánea. Sabes que no es posible. Sientes que las
fuerzas que te llevan hacia delante pueden acabarse en cualquier instante y por
ello sigues, sigues aunque esa débil voz se vuelva más insistente con cada paso
que das. Hay algo que te impide hacerle caso, todos tus sentidos se concentran
en la meta, sabes que pronto se va acabar y le prometes que entonces podrá descansar.
Luchas para poder mantenerte sereno sin rendirte ante la necesitada melodía que
te pide parar. Estás seguro de que ahora todo va como tiene que ser, sabes que
te queda poco para acabar ese camino y no tienes ni la menor intención en
sentarte a descansar.

Tu nula reacción frente al rogo del alma provoca una furia que se transmite
con aquella voz. Cada sonido se vuelve peligroso. Entiendes su súplica, pero no
puedes hacer nada. Sabes que debes seguir.
Momentos más tarde esa voz te habla del miedo, te recuerda todas las
dificultades que superaste mientras te muestra las cicatrices que te dejó el
camino. Comienzas a pensar en el pasado, en las cosas que perdiste… y algo te
pasa, sabes de qué se trata e intentas impedirlo. Los lazos con el pasado intentan
transportarte atrás. Entonces decides fijarte en tu meta, dejar de lado el
pasado y seguir el instinto de tu corazón.
En contraataque del alma consiste en hacerte pensar en las cosas que ya
tienes, parece que quiera convencerte de la inutilidad de tu sueño. Piensas en
las cosas que tienes y entonces le aseguras que todo eso lo conseguirte gracias
a haber seguido tu camino. Tus pasos se hacen más firmes, sabes que no dejarás
de avanzar. No, han sido demasiados instantes de dudas, demasiadas sonrisas ilusionadas
que te ayudaron a seguir, demasiados suspiros lanzados al aire con el fin de
hacer desaparecer parte de tu carga, demasiadas dificultades que superaste con
los gemidos de dolor y suplicas de clemencia, demasiadas cicatrices cubren tu
piel, y muchas más, son las que decoran tu corazón, demasiadas lágrimas cayeron
de tus lágrimas expresando tu desesperación en algunos instantes, demasiado….
Sin embargo, sabes que todas y cada una de las lágrimas caídas por tus mejillas
valieron la pena, las dificultades te hicieron más fuerte. Echando la vista
atrás puedes demostrar que cada cosa se enlaza, todo tiene un origen, un
sentido que solo puedes ves alejándote del suceso.
No, ahora sabes que nada te hará parar. El miedo sigue allí, pero el
impulso de tu último esfuerzo te ayuda a dejarlo atrás. Por un tiempo has
decidido dejar de mirar al pasado sabiendo que hay algo nuevo que te espera.
Parece que una nueva estrella brillará sobre el horizonte cuando alcances tu
meta. Estás seguro de que, aunque nadie lo entienda cómo tú, este es el
verdadero sentido de tu vida. Tu mayor sueño, tu ilusión más grande, eso que
tanto anhelas. Estás luchando para devolver la felicidad a algunos y eso te
saca una sonrisa.
Después de sincerarte contigo mismo, la voz del alma comprende que pronto
el miedo desaparecerá y ella recobrará su serenidad. Entonces suspiras
tranquilo mientras piensas que desde siempre el mayor obstáculo de cada uno es
él mismo. Y una pequeña sonrisa asoma por tus labios. Acabas de superarte a ti
mismo.