Hay momentos en la vida cuando pasa algo inesperado, nos coge desprevenidos y consigue arrasar a todo lo que nos fue tan duramente conseguido….los besos dulces, los abrazos cálidos, las sonrisas sencillas que lo decían todo…. Ya nada nos queda, todo se lo llevo una brisa imprevista, dejándonos un vacío en el pecho.
Las cosas ya no son iguales, nos falta algo esencial para sentirnos bien y sabemos que ya nunca regresara; pensamos, recordamos, volvemos al pasado viviendo los momentos que ahora ya no se repetirán.
Preguntas, dudas, lágrimas, sonrisas fingidas y un montón de recuerdos que siguen estando contigo haciéndote revivir los momentos de tu vida en los que estabas feliz, sufrimiento, dolor y ganas de dejarlo todo, de olvidarnos de los demás, de pasar página lo más rápidamente posible y esperar a que las heridas se cierren.
El tiempo pasa y seguimos igual, nos preguntan como estamos y no somos capaces de responder sabiendo que eso nos provocará recuerdos dolorosos que tanto nos cuesta dejar de lado….
Es como un puñal se nos clava en el corazón, el dolor es insoportable y no encontramos la solución a todo eso, solo hay una cura para un amor perdido... el tiempo, solo esperando, aunque nos cueste levantarnos día a día, conseguiremos sentirnos mejor, parece que es imposible que ya nunca lograremos estar mejor, pero con el tiempo sabremos que lo que nos pasó, ya no nos hace tanto daño, y las heridas se van curando, los recuerdos perduran pero solo son unos ligeros soplos de lo que antes fue una ráfaga de felicidad…. Un día nos sentiremos mejor, solo nos hace falta esperar y creer en que todo nos irá bien muy pronto por mucho que nos cueste hacerlo…

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