Y en algún momento sucede. Dejas de soñar, comprendes que la necesidad de
imaginar cosas que todavía no pasaron perdió su sentido cuando él entró en tu
vida. Sabes a lo que se debe, pero aún te cuesta acostumbrarte a ese hecho.
Simplemente admites que la realidad que vives ya de por si es una ilusión, no
deseas nada más, salvo continuar vivir tu sueño.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
"No me entiendes"
¿Para qué pedimos la opinión a alguien? Sorprende como casi nadie busca
encontrar otro punto de vista que refleje los posibles errores de sus
pensamientos… No, la mayoría tan solo desean encontrar a una persona que sea
capaz de reafirmar su opinión, buscan sus mismos argumentos salidos de la otra
boca. ¿Acaso es correcto?
Quizá esas personas no se den cuenta de la marginación de las demás
perspectivas con el fin de ganar una discusión demostrando su certeza, quién
sabe. Lo peor de todo es el interés fingido que dura hasta el momento en el que
te niegas a seguir su línea de pensamiento, entonces la gente deja de
escucharte con un “no me entiendes” previamente dicho.
¿Qué es entender para algunos? ¿Estar de acuerdo con todo lo que dicen? No
sé, puede que crean que todo de aquello que dicen es cierto. Puede que sí sea
así, aunque en la mayoría de los casos he comprobado que nadie tiene la
completa razón en algo; porque somos únicos, porque cada uno tiene su propia
perspectiva de las cosas y eso no significa que una puede ser errónea.
Me pregunto por qué decidimos ponerle etiquetas a los pensamientos, cómo
alguien puede tener la completa certeza de que aquello que dice es verdadero.
No, nunca podemos estar del todo seguros y eso es lo que nos hace interactuar
con otros, buscar otros puntos de vista, para informarse, para matizar nuestro
pensamiento, ese es el objetivo primario de la conversación, no la exclusión
del punto de vista de otro porque no sea parecido al tuyo.
domingo, 27 de mayo de 2012
Cambio planteado
Después de la destrucción de tus sueños aparece el miedo de hacer planes
futuros. Aprendes a vivir sintiendo el momento presente sabiendo que la
incerteza del segundo por venir te impide ser feliz. Todo cambia cuando te
planteas la posibilidad de un cambio…
Te das cuenta de que por encima de nada quieres que algo cambie, admites
que ahora por fin todo ha adquirido una estabilidad que te permite enfrentarte
poco a poco a tus miedos. Te das cuenta de que todo es perfecto tal y como es.
Te sorprende pensarlo, pero te alegras.
Te planteas un cambio, piensas en lo que pasaría y te aseguras de que el
rumbo que tomaron las cosas es correcto. Dejas de preocuparte por las cosas que
pueden pasar porque sabes que harás todo lo que este en tu mano para evitar que
la relación se desmorone.
No quieres otros besos, abrazos o “te quiero” dichos con otra voz; no
deseas sentir otros brazos alrededor de tu cintura, ni escuchar el sonido de
otra risa; no te planteas la posibilidad de hacer feliz a otra persona del
mismo modo que le haces feliz a él. Sabes que quieres esto, esto y nada más.
sábado, 26 de mayo de 2012
Traducción fallida
Es esa sensación cuando parece que por muchas palabras que utilices la
persona no comprenderá lo que ansias explicarle. Hay sentimientos demasiado
complejos para transmitir, son esas sensaciones donde se mezclan dolor y amor,
alegría y recuerdos del pasado, miedo al futuro y ansias de cambio. Todo se
complica con la imposibilidad de simplificar tus preocupaciones. Parece que la
gente jamás será capaz de imaginar del todo como uno se puede sentir en una
determinada situación. ¿Acaso es malo?
Supongo que la vida está hecha para vivirla, para sentirla, para
experimentarla, para disfrutarla… y no para explicarla. Cada uno tiene su
propia perspectiva de las cosas que vive y eso es lo que nos hace únicos y
especiales porque cuando se crea un vínculo entre las personas, este viene dado
por la posibilidad de un cambio de perspectiva que incluya la unión de las dos
visiones que modifican el mundo.
No siempre el conjunto de puntos de vista coincide, es entonces cuando
luchamos para poder explicar nuestros sentimientos. Hay veces en los que por
mucho que nos esforcemos siempre habrá una parte imposible de fundir con
nuestras palabras. El corazón siempre sentirá una cosa que nunca seremos capaces
de pronunciar o transmitir en un simple trozo de papel.
El lenguaje del corazón es demasiado complejo debido a la mezcla de
diferentes sentimientos, recuerdos, miedos, sueños y cosas que aún están por
vivir. Nosotros tan solo podemos hablar de aquello que sentimos en un lenguaje
simplificado con el que nunca podremos expresar cada latido del corazón, tan
solo tendremos la capacidad de juntarlos para construir un sentimiento
generalizado… aunque, como todos sabemos, ese concepto jamás se podrá acercar a
aquello que de verdad esconde cada latido olvidado de nuestro corazón.
miércoles, 23 de mayo de 2012
La posibilidad escondida entre las sílabas
Hoy es uno de esos días en los que las horas están repletas de momentos
nostálgicos que no te dejan respirar libremente. Han pasado demasiadas cosas,
demasiadas lágrimas corrieron por tus mejillas, demasiadas sonrisas cubrieron
tu rostro, demasiadas palabras dichas y demasiados instantes que te marcaron
como para que puedas olvidarlos sin más.
Los años pasan y llega un momento en el que tienes que decir adiós o todo
lo conocido, cerrar una puerta y abrir otra sabiendo que nunca podrás volver
del todo. Puede que sea difícil, pero es necesario. Son instantes en los que
miras atrás y recuerdas todos lo que viviste con un par de personas tan
conocidas para ti y te preguntas: ¿cómo dejar atrás a la gente vivió contigo
tantas cosas importantes?
Esa siempre fue mi debilidad. Odio las despedidas, bueno, no es que las odie,
es que no las soporto. Desde siempre la palabra “adiós” me desgarra el corazón.
Nunca lo entendí. Sé que está mal pensarlo, pero parece que en esa palabra cabe
un “por si no nos volvemos a ver nunca más” escondido entre las sílabas y lo
que realmente duele es la posibilidad de que lo supuesto sea cierto…
martes, 15 de mayo de 2012
Sensaciones indescriptibles
Hay sensaciones indescriptibles, algunos sentimientos son imposibles de
transmitir. La frustración llega a su máximo punto cuando deseas contar cómo te
sientes y no puedes. Te conformas con las palabras que existen ya aunque sabes
que no te basta con ellas.
Son momentos en los que la realidad general deja de existir, tan solo se
percibe tu perspectiva de las cosas y eso te encanta. Dejas de percibir el
ruido de los motores, las conversaciones de la gente que pasa a tu alrededor
pasan a un segundo plano, parece que los pájaros se callen y todo,
absolutamente todo que no tenga que ver con él desaparece sin dejar rastro.
Esa realidad cotidiana deja de tener importancia, tan solo está él, sus
ojos, sus labios y esa sonrisa suya que tanto te encanta. Sientes sus brazos
alrededor de tu cintura, percibes su respiración y, por momentos, el latido de
su corazón… en algún momento te das cuenta de que con eso tienes suficiente, ya
no quieres nada más porque admites que ya posees lo que hace algún tiempo ni te
atrevías a desear.
Tu versión de la realidad le incluye a él. Te das cuenta de que el
cansancio pasa a un segundo plano, dejas de pensar en el sueño que tienes, te
olvidas de las cosas que te quedan por hacer y solo está ese momento. Esos
momentos que luego recuerdas antes de dormirte. Esos momentos que te hacen
sonreír cuando llegas a casa y percibes su olor en tu piel. Esos segundos en
los que no existe nada más, salvo vosotros. Esos momentos que no cambiarías por
nada del mundo.
lunes, 14 de mayo de 2012
Reflexión del momento presente
Porque puedes decir con toda seguridad que eres feliz, que no quieres
cambiar absolutamente nada de tu vida salvo algún par de minuciosos detalles
que pronto dejarán de molestarte para que puedas estar con él todo el tiempo
que quieras. Porque te das cuenta de que ahora ya no te hace falta pensar en
cómo será tu futuro porque lo único que te importa ahora es tu presente, tu
presente a su lado. Porque sabes que sólo podrás vivir los mejores instantes
cuando estés con él, porque admites que es su sonrisa cabe tu felicidad y con
el más simple roce de su piel puedes tocar el cielo con las manos. No, no
quieres cambiar nada. Te alegra saber que las cosas por fin van bien y que, dentro
de nada ya no te hará falta medir el tiempo que puedas pasar a su lado. Porque
sabes que puedes alzar la voz y serás escuchada, porque puedes sentirte segura
en un mundo de injusticia, porque sabes que harás todo lo posible para que él
sea feliz, porque sabes que lo que más deseas en este mundo es estar con él,
porque le amas más que a nada, porque no te imaginas sin él a tu lado.
sábado, 12 de mayo de 2012
Alas
Supone que ya nada cambiará, que las cosas nunca se arreglarán y nota cómo
el brillo de la esperanza se va apagando en tus ojos. La vida se va con cada
suspiro, el corazón se niega a seguir latiendo a cambio de tener que sufrir ese
insoportable dolor del pasado tan presente. Llega un momento en el que ya te da
igual todo lo que pasa a su alrededor, deja de percibir la realidad que se
convirtió en un continuo sufrimiento. Todo se derrumba bajo sus pies y cae…
Cuando nota que el golpe al encontrarse con el duro suelo de penuria le
destrozará, algo le frena. Le sorprende el hecho de no llevarse un nuevo golpe.
Observa la superficie llena de promesas rotas junto con los sueños no cumplidos
y comprende que le acaban de salvar la vida. Deja de respirar por un par de
segundos mientras intenta asimilar el hecho de que hay alguien que consiguió apartarle
de la muerte por sobrecarga de recuerdos.
Poco a poco le deja en el suelo firme y reconoce que la superficie no está
estropeada, parece que podrá continuar tu camino sin derrumbarse por otro
barranco de sufrimiento incontrolado. Los primeros momentos se ve obligado a
medir cada suspiro temiendo que la realidad se convierta en otro sueño seguido
de una pesadilla.
Poco a poco, se va creyendo lo que pasa con tu mundo es real. En un
determinado instante se fija en una cosa curiosa, mira a los pies y ve que bajo
ellas se posó un pequeño trozo de cielo. Sonríe y se preguntas a qué se debe,
esperando que la respuesta sea: “Porque te lo mereces”. Mientras camina sobre
pequeñas nubes que le van indicando el camino comienza a pensar en lo que le
sucedió, en la enorme suerte que tuvo de encontrar una persona que la pudiera
salvar del pasado presente.
Caminando sobre su trocito de cielo regalado un día se da cuenta de una
sensación de ligereza extrema. Se siente rara, pero bien. Un poco más tarde
percibe un movimiento extraño detrás de ella y se eleva hasta llegar a las
nubes. Lo comprende después, es cómo si tuviera alas, alas que le pueden elevar
hasta la infinitud del universo, alas que pueden alejarla de todo y de todos,
alas que pueden salvarla de volver a caer, pero no le importa, lo único que le
preocupa ahora es la persona que la tiene cogida de la mano, esa persona que le
salvo la vida, esa persona que le volvió a regalar la felicidad, esa persona a
la que ama aun sin poder encontrar las palabras suficientes para poder
explicárselo con claridad. De momento quiere permanecer en su pequeño trozo de
cielo por el que va avanzando hacia el futuro prometedor.
jueves, 10 de mayo de 2012
Hipótesis sin confirmar
Hay ocasiones en los que
la preocupación nos envuelve con un velo de dudas unidas por los pequeños
temores. Sentimos que la angustia forma parte de nuestros pensamientos e
intentamos arreglar la situación. Hay ocasiones en las que parece que las cosas
tomarán un rumbo inesperado, uno que nos impedirá ser felices y eso preocupa. Puede
que solo sea otro de los ataques de la imaginación alterada por los miedos, no
lo sabes, tan solo esperas que las cosas no salgan mal.
Tienes miedo, es esa
sensación que te impide respirar con tranquilidad… lo peor es que no sabes si
lo que vives forma parte de la realidad. Te preocupa darte cuenta de que algo
pueda salir mal y acabar con todo lo que te hace feliz, no quieres pensar en lo
que pasaría en caso de que tu suposición se confirme.
sábado, 5 de mayo de 2012
Película de la realidad
Solemos ver las películas dependiendo de nuestro estado de ánimo, la verdad
es que nunca antes me pare a pensar el ello. Cuando queremos llorar alquilamos
discos con dramas grabadas, cuando las cosas van mal algunos suelen ver películas
en la que la gente es la que sufre. El cine te ayuda a evadirte de la realidad
alrededor de dos horas mientras ves como tus problemas desaparecen y son los
actores los que sufren. Resulta una vía de escape efectiva.
Pero ¿qué pasa con las películas románticas? No estoy muy segura de esto,
pero creo que de alguna forma queremos vernos reflejados en los personajes. Esas
películas, en cierta manera, se convierten en una especie de guión que la gente
sigue inconscientemente. Sí, puede que sea por eso, pero solo puedo estar segura
de aquello que siento yo. Queremos ver que la felicidad que está reflejada en
las pantallas también está en nuestras vidas y, a veces, queremos demostrar al
mundo que nuestra realidad supera a lo que pasa en las películas. Tenemos
aquello que siempre queríamos y sabemos que es real, podemos sentirlo y afirmar
con toda seguridad que no se trata de un cortometraje que se esfumará cuando
acabe la cinta.
391716
Dicen que el tiempo es relativo, lo que se olvidan de mencionar es que los
momentos más significantes dejan de medirse con las manecillas de un reloj… hay
algo más, un mecanismo diferente que hace que el tiempo cobre una perspectiva
diferente para cada uno. Los latidos del corazón marcan la diferencia, supongo
que por eso, cuando esperamos una llamada o pensamos en lo mucho que echamos de
menos a alguien, comenzamos a contar el tiempo por el corazón. En algunos
instantes el tiempo se hace más pausado, es entonces cuando nos parece que ha transitado
un millón de latidos antes de poder verle, porque el corazón tiene su propia
cuenta para aquello que más le importa. Es entonces cuando piensas que hace 391.716
latidos que no le ves, que no sientes sus caricias o sus besos en tu piel.
viernes, 4 de mayo de 2012
El avance final
La vida suele ser una continua ruta siempre hacía delante y, aunque a veces
nos tengamos que girar para mirar atrás, nunca nos detenemos. A lo largo del
camino nos encontramos con muchos obstáculos que rodear o miedos que afrontar.
A medida que avanzamos nos hacemos más fuertes, pero también la cuesta se hace
más empinada. Parece que todo se regula, pero hay una cosa que falla… nuestra
fuerza. La esperanza nos ayuda a seguir porque cuando levantamos la vista vemos
el final del camino donde se encuentra eso que tanto anhelamos, entonces
nuestros pasos ganan firmeza.
Lo peor sucede justo cuando estamos a un par de meros pasos de la meta,
cuando parece que nos lo jugamos todo en repartir ese último aliento que nos
queda para arrastrarnos al final. Todo marcha bien hasta que nos encontramos
con el miedo. Ese temor específico que logra desequilibrar nuestra visión del
mundo apagando la tímida llama de la esperanza.
Creo que el peor de los temores reside en el miedo a decepcionar a los
demás. Te parece que cada paso que des en falso te condenará, que cada suspiro
de queja alejará de ti a los demás, que cada una de las lágrimas que corren
ahora por tus mejillas se convertirá en una burla de aquellos que no desean que
llegues a conseguir lo que quieres… Duele pensarlo, pero es más molesto sentir
cómo el miedo se acomoda en tu pecho mientras te susurra que no podrás hacerlo.
En esos momentos solo te puede ayudar una cosa, una cosa que de alguna forma
causa el miedo… sientes que te falta el apoyo de los demás para continuar
avanzando.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Escala de valores
¿Qué hacer cuando se cuestionan tus decisiones? ¿Cómo reaccionar cuándo te
dicen que estás equivocado aunque a ti no lo parezca? Supongo que a muchos les
pasa eso, no todo puede ir bien siempre ¿no?
Sabes que tienes razón, pero intentas consultar otro punto de vista para contrarrestar,
todo se hace más difícil cuando lo que te dicen va en contra de tus principios.
No, mentir nunca fue una opción para mí. Puede que me equivoque, puede que
tenga que rectificar las decisiones que tomé hace tiempo, pero tengo claro que
no pasaré por encima de mi moral personal. No pienso hacer aquello que esté por
encima de mis valores éticos, ¿por qué?, pues porque decidí portarme de forma
justa con la gente. No haré las cosas según me dicten. No digo que esté mal
pedir consejo, tan solo me parece que cada uno tiene su propia escala de
valores y, en la mía, por encima de todo, está la sinceridad seguida de la
justicia.
martes, 1 de mayo de 2012
Escenario con miedo de protagonista
Y solo quieres saber que todo va bien, quieres que alguien te asegure que
no es nada, que tan solo se trata de un altibajo. Necesitas que te afirmen que
pronto todo se arreglara ya que tú misma ya no eres capaz de hacerlo. Ya has
dejado de esconder el miedo, ¿para qué? ¿Acaso me ayudará en algo esconder mi
temor? No lo creo…
Comienzas a odiar esa sensación que ocupa todo tu cuerpo, no soportas
sentirte así. Cuando tienes miedo incluso tu imaginación funciona en tu contra.
Las cosas van mal, parece que llevas en el suelo mucho tiempo y no sabes cómo
acabar por levantarte…
Efecto paralizante
El temor sigue allí, pensé que se marcharía o, al menos, se alejaría un
poco. Las cosas no son como quiero que sean, pero lo que más me alarma es la
posibilidad de fallar. Bueno, supongo que en algún momento tenía que llegar ese
día en el que tuviera que mirar al miedo a los ojos. Lo supe hace poco, cuando
noté cómo se acercaba poco a poco, escuchaba su respiración en la espalda y, de
alguna forma, me ayudaba a seguir sin mirar atrás. El problema es que ahora
está frente a mí, aspirando detenerme, impedirme seguir hacia mi meta… Supongo
que lo que más miedo te infunde es la pregunta a la que no puedes contestar,
son esas palabras huecas de sentido que te hacen replantearte todo lo que has
decidido y alejarte del final. Lo que más te agita es no poder encontrar la
respuesta, es tener que mirarle a los ojos al temor y admitir que no puedes
hacerle frente…
La pregunta se alimenta de tu esperanza, de tu motivación y tus fuerzas
mientras va sembrando a cada paso la indecisión y el temor. Esas palabras
podrían acabar con todo lo que te planteaste hace tiempo y entonces te das
cuenta de lo fuerte que se ha hecho el miedo, sientes como la preocupación recorre
tu cuerpo cada vez que este, con una mueca en la cara, te susurra al oído: “¿Y
sí…?” Nunca continua con la frase y eso es lo que más te incomoda, porque sabes
cómo sigue, porque terminas la expresión por él mientras sientes cómo se hiela
tu corazón. Sabes que deberías afrontarlo, encontrar una respuesta adecuada…
Bueno, de hecho, ya la tienes, tan solo te falta pronunciarla, pero ¿cómo
hacerlo si no te salen las palabras a causa del temor que te paraliza por
dentro?
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