Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 25 de febrero de 2012

La ilusión tatuada

Y de nuevo aprendes a alegrarte por cada rayo de sol que incide sobre tu cara. Inspiras de nuevo la ilusión con la que se comienzan a llenar todas las células, aunque pasa algo más importante que eso. Tu corazón, que estaba enfriado por la gélida textura de los recuerdos; aquellos solidificados en forma de lágrimas que lo rodeaban impidiéndole seguir latiendo y causandole dolor que solamente cesaba durante breves períodos de sueño, vuelve a latir de forma precipitada. El veneno frío del pasado se va evaporando con cada abrazo, cada sonrisa, cada beso... es como si nos quitaramos un caparazón que ya no sirve de nada.

Aunque durante algunos instantes parece que el corazón se vuelve loco, late a un ritmo irrefrenable amenazando con salirse del pecho. Al principio nos asustamos, pero este susurrando nos tranquiliza: “Tan solo intentaba comprobar que seguía libre, tan solo quería ver que seguía latiendo.” Entonces una sonrisa te cubre los labios, y suspiras aliviado, admitiendo que de nuevo estás vivo.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sentido final

Y comprendes que valió la pena cada lágrima, cada suspiro, cada grito silenciado de dolor. Ves que todo vuelve a su cauce de forma espontánea y no puedes dejar de sorprenderte. Es fantástico, es genial... y sigues así, hasta que se te acaba la lista de adjetivos para describir cómo te sientes. Solo te queda admitir una cosa que hace poco temias no volver a sentir. Te despiertas escuchando el latido de tu corazón y sonríes de nuevo ilusionado a medida que abres los ojos para dar comienzo a un nuevo día. Todo es perfecto, ahora encuentras el sentido a todo el dolor del pasado y sabes que valió la pena, porque ahora tienes tu recompensa, esa que tanto anhelabas cuando no podías dormir a causa de lágrimas que te empañaban los ojos impidiéndote dormir tranquilo, ahora, por fin asumes que de nuevo eres feliz.

jueves, 9 de febrero de 2012

Motivo principal

Te levantas, caminas, lloras, sonríes, enfermas, disfrutas, triunfas, caes, pierdes, celebras, sufres, vives...y en algún momento ves algo que antes no conseguías distinguir, lo comprendes sin esfuerzo. Quieres cambiar las cosas, mejorar el mundo de alguna forma. Encuentras una razón de peso para continuar tu camino aun sin poder levantarte. Sabes que eso te dará fuerzas porque no hay nada más potente que la fuerza del amor.
Te prometes no rendirte y ya no es por ti, sino por la gente que quieres. Te juras guardar su felicidad y sonríes repentinamente porque acabas de encontrar algo que de sentido a tu vida:

“Si no sigues por ti, será por ellos”


lunes, 6 de febrero de 2012

Engaño al destino

Siento que me falta algo, algo que ya no volverá...Creo que hice lo correcto, pero el dolor me hace dudar. No puedo evitar pensar que no nos volverémos a ver, pero lo que más daño me provoca es admitir que ya lo sabía. Aquella vez al despedirnos... le miré a los ojos y algo me susurró que ese era el adiós definitivo, quizá por eso le miré más intensamente a los ojos, esperando encontrar una señal, algo que me dijera que me equivoco. No la hubo...pero seguí sin creérmelo, tal vez por eso recuerdo esa última mirada que nos separó. En aquel instante parecía cómo si el tiempo se hubiese detenido y solo estabamos nosotros, mirándonos de una manera tan extraña. Quien sabe, puede que para entonces ya supimos que no volveríamos a vernos y tan solo engañabamos al destino, cada uno a su modo...

Lejos de la realidad

El tiempo desear parar,
olvidar la realidad.
Acunarse en los recuerdos
intentandolos cambiar.
Suspirar sin ganas de continuar,
memorizar los sentimientos
sin nada que temer.
Sonreír fingiéndo
que no le quieres volver a ver.

Aturdimiento horario

Cuando miramos hacía atrás, cuando vivimos con los recuerdos, el tiempo parece detenerse. Todo a nuestro alrededor pierde referencia horaria, pero no nos advertimos de ello.
En algún momento nos decidimos volver a mirar hacía adelante, aún con miedo... de nuevo ponemos en marcha ese reloj interior y llenamos los minutos de ilusiones. Al principio cuesta, el aturdimiento lleva lo suyo y nos hace sentir extraños con esa visión tan olvidada del mundo. Todo parece ir a una velocidad frenética, nos perdemos entre un mar de emociones que nos aspiran el aire de los pulmones haciéndonos sonreír como  antes. Todo gana intensidad, las cosas adquiren nuevas tonalidades, las palabras ahora están cargadas de sentimientos olvidados, pero no debemos extrañarnos, es normal, tan solo estamos recuperando el tiempo perdido.

domingo, 5 de febrero de 2012

Reflexiones bajo cero

Qué si me molesto lo que me decías? Para nada, esas palabras me hicieron coger más aire y expulsarlo de forma instantánea. Me quedé sin saber que decir y mis ojos se llenaron de lágrimas. No, no es porque fuera doloroso, al contrario; mi corazón comenzó a latir desbocado intentando salir del pecho, pero no dije nada. Sabía que si decía lo que sentía en un arrebato de sinceridad las cosas ya no serían iguales, porque todo es complicado, porque estoy segura que nunca podré mirarte a los ojos, porque cada kilómetro me lo confirma, porque cada palabra de cariño me mata por dentro...


sábado, 4 de febrero de 2012

Perder lo que nunca tuviste

¿Se puede estar mal por una cosa que sabes que no es tuya? ¿Cómo es posible ponerte mal por perder algo que nunca tuviste? No logro entenderlo, de hecho, hace tiempo dejé de buscarle explicación, pero en algún momento esta pregunta vuelve a resurgir con nueva fuerza. ¿Por qué tiene que ser así?
Soy consciente de que no puedo pretender obtener lo que jamás podrá ser mío, pero no puedo evitarlo.