Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El mundo de la tranquilidad


Hace poco me he dado cuenta de que una de las cosas que más me gustan es pasar tiempo en la naturaleza.
 Inspirar el aire limpio del campo, escuchar como la suave brisa mueve las hojas de los árboles, observar a los pájaros que sobrevuelan las casitas y escuchar el reír de los niños jugando al fútbol en la calle...Ver como la luz del sol incide sobre las flores, haciéndolas resplandecer con millones de tonalidades…

Es inverosímil, pero te sientes mejor simplemente estando allí…en medio de la naturaleza. Puedes observar como todos tus sentidos se agudizan y una pizca de magia presente en el aire te saca una sonrisa. Es una sensación que no se compara con nada, es algo único, algo que te recuerda a la libertad; es, simplemente, genial

Fragilidad escondida


Sonreír. Demostrar que eres fuerte...y, luego, cuando nadie te ve, derrumbarte, llorar desconsoladamente…Mirarte al espejo, sentir como las lágrimas bajan lentamente por  tus mejillas, sonreír amargamente al saborear esa salada gotita de agua que logra expresar tantos sentimientos escondidos…Ver el brillo en tus ojos y la rojez de la piel a consecuencia de cantidades de emociones no expresadas, temidas, olvidadas...que ahora salen en forma de llanto.
Las mejillas poco a poco se tiñen de negro, el rímel se corre y dibuja surcos en la cara. Te sientas, ves tú reflejo y una triste sonrisa se dibuja en tu cara.

Te vas a la cama, te acuestas como siempre a última hora y tardas en dormirte pensando en él, abrazas la almohada, que en poco tiempo se queda empapada por las lágrimas que siguen saliendo de tus ojos… sientes como una de ellas baja más lentamente que otras, la sigues con los sentidos y, sin saber cómo, te quedas dormida.
La mañana es mucho más diferente que la noche, ahora puedes pensar con más claridad, pero aquello no arregla las cosas, sigues en las mismas, recuerdas lo que pasó anoche y aun sientes las lágrimas en tu cara. Dejas de pensar en ello. Sonríes sutilmente y te pones la segunda capa de rímel en las pestañas. Admiras tu resultado y esperas, con total sinceridad, que sea el desmaquillante quien te lo borre, no las lágrimas.
Coges tus cosas, te miras al espejo, levantas la cabeza en alto… fuerzas una sonrisa y sales por la puerta, confiando en que esta vez las cosas salgan de manera diferente…

lunes, 26 de septiembre de 2011

Confusión…


Los pensamientos rondan por tu cabeza, no te dejan ver las cosas con claridad. Coges aire, lo sueltas… pero sigues en las mismas, esa incomodidad no se ha ido, sigue allí haciéndote pensar, dudar de lo que sientes y obligándote a tomar una decisión. Es difícil. Suspiras, vuelves a suspirar y sientes como todo se junta, es como un enorme agujero negro que acaba con todas tus emociones…

No lo entiendo, ¿por qué es tan complicado? Pensé que estaba todo tan claro… pero entonces me pregunto ¿de verdad estaba claro o solo intentaba convencerme a mí misma? Creo que lo segundo es más probable, pero me duele tanto admitirlo. No sé lo que siento, estoy confusa, el tiempo ha cambiado las cosas… demasiadas cosas para poder modificarlas  a como estaban. Desearía que todo fuera como antes, desearía que todo fuera distinto… Supongo que no es posible…
Es como intentar buscar en el más fondo de tu ser ese sentimiento que te hacia tan feliz, sonreír al recordarlo y, después de una larga búsqueda, admitir que se ha esfumado, que  el tiempo le ayudo a desaparecer… Solo queda una cosa el recuerdo de lo que fue, pero, aceptémoslo, nunca será lo mismo. Recordar nunca es lo mismo que amar.
Y, entonces, hay algo que me hace dudar… no sé si las cosas que pienso serán verdad, es como un círculo vicioso que me hace confundir los sentimientos e intentar buscar la verdad, impidiéndome escapar.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Historias de la vida...


-Sabes...
-¿Qué?
-¡Ella te quiere de verdad!
-¿Cómo lo sabes?
-Siempre mira si estas conectado o no. Se sabe de memoria todas tus canciones favoritas. Ella te aceptará, en cualquier momento, tal y como eres, con todos tus defectos…
-¿Y porque no me lo dice?
-Es solo que sabe que no la necesitas en tu vida...



domingo, 4 de septiembre de 2011

Me he cansado

de correr tras ilusiones sin sentido, ahora esperaré a alguien con los mismos sueños que los míos... 


sábado, 3 de septiembre de 2011

Complicación por miedo


¿Por qué es todo tan complicado? No dejo de preguntarme y soy capaz de encontrar la respuesta. Querer a una persona, soñar cada día con ella, imaginarte a su lado y sentirte tan feliz y, luego…. volver a la cruda realidad, donde los dos estáis separados por diferentes motivos. El miedo nos frena, no deja que actuemos siguiendo lo que nos dicte el corazón. Intentamos cambiar algo y no podemos, nos superan los temores y retrocedemos…
Es complicado, pero no nos olvidamos de esa persona, hacemos todo lo posible por sentirla cerca, aunque solo sea durante una milésima de segundo. Entramos en las redes sociales, sonreímos al verle conectado, pero no nos atrevemos a hablarle, ni siquiera a saludarle, nos morimos por hacerlo, por saber cómo esta y que hace, pero nada… los miedos no nos dejan actuar. Leemos los comentarios que le dejan, desciframos sus estados y escuchamos sus canciones, todo eso, con un único deseo, sentirle cerca intentando acunarse en su realidad.
Te imaginas muchas cosas, te preocupas por esa persona como por nadie más, te importa mucho. Sabes que puedes hacer algo al respecto, tragarte tu orgullo, ser más fuerte que tus miedos, olvidarte de la vergüenza, sonreír y hablarle, decirle un simple hola y, luego, ya da igual lo que pase, tú hiciste el primer paso y eso es lo que importa. Sé que es fácil decirlo y que puedo animar a muchos a dar ese paso, a dejar de lado tus temores y actuar, podría hacerlo y se convencerían, actuarían, pero, por desgracia, es más complicado llevar a cabo mis propios consejos, aunque sean correctos…