Si insistes y sigues
preguntándome quizá te cuente las cicatrices que cruzan mi alma, si me abrazas
lo suficiente quizá termine por soltar al aire aquella sensación que me oprime
por dentro, si me sonríes como a nadie más quizá pueda volver a confiar en el
nuevo amanecer, si me coges de la mano quizá pierda el miedo a la oscuridad, si
susurras mi nombre quizá decida levantarme y seguir adelante, si confías en mí
quizá pueda volver a respirar, si sigues adelante quizá pueda pensar en volver
a soñar, si me miras con ternura quizá pueda olvidarme de las pesadillas que
dejo atrás, si me sigues quizá pueda volver a avanzar, si me amas quizá pueda
suspirar dejando atrás aquello que me impide volar.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
jueves, 18 de octubre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
El culpable sin crimen
¿Quién tiene la culpa de las
cosas que no dependen de nadie? ¿A quién puedes culpar cuándo nadie tiene la
culpa? Puede que la clave esté en aceptarlo y seguir adelante, pero casi
siempre nos quedamos mirando el pasado con el fin de descubrir una pobre explicación
que, de alguna forma, logre palear un poco la cicatriz que tanto daño nos hace.
La solución no está en buscar al culpable y mucho menos en culparte a ti mismo…
por desgracia, descubrimos un poco tarde que cada cosa de la que nos
reprochamos suele abrir nuevas heridas. Sí, puede que no guste buscar consuelo
en los demás, pero no hay que encerrarse en sí mismo esperando una explicación milagrosa
que logre arreglar lo que se estropeo de repente. Piensa que cada cosa, por muy
desagradable que sea tiene una razón, una razón que puedes no descubrir, pero
lo que importa es que sepas seguir adelante aceptando las cosas tal y como son.
Quizá
viernes, 12 de octubre de 2012
El despertar personalizado
Cada uno necesita llevar a cabo
sus locuras, cada persona tiene un plan irracional que desea hacer realidad. Quizá
sea algo breve o algo permanente, pero siempre será algo que haremos sin
pensar. Supongo que hablo de esto porque acabo de cometer una locura.
La euforia todavía recorre tu
cuerpo mientras que tus labios se juntan para expresar la indudable muestra de
felicidad. Sí, creo que de vez en cuando nos hace falta algo fuera de lo
normal, algo que ni siquiera nosotros mismos entendamos, algo que solo este
guiado por nuestros sentimientos, sin pasar por ningún momento por los
prejuicios de tu cabeza.
Quizá pocos lo entiendan, la
verdad es que supongo que muchos reprimen esas frenéticas ganas de revelarse… ¿contra
qué? pues sospecho que contra nada en concreto. Hacer algo sin pensar es como
lanzarse a una gélida piscina de liberación sin pensar en lo que pasará
después.
La sensación es indescriptible,
es como despertar. Sí, creo que esa es la perfecta explicación. Quizá tras demasiadas
horas de la rutina nos haga falta algo que nos avive del todo. Las locuras se
convierten en el modo más fácil de despertar.
Todavía siento como la satisfacción
inunda todas mis células rechazando los ataques de la razón. No me importan los
argumentos se me presentan. Tan solo quiero conservar un poco más aquella
sensación porque, aún con el pelo y hasta el último hilo de mi ropa mojados
puedo decir con una sincera sonrisa que volveré a caminar bajo de lluvia.
jueves, 11 de octubre de 2012
Detonación frenada a tiempo
Quizá la razón de la injusticia
se encuentre en nuestras palabras. Quizá el momento en el que nos callamos las
cosas cambian. Quizá cuando desviamos la vista la realidad se transforma. ¿Qué
sucede cuando admites que todo podría haber ocurrido de otra forma? La mayoría
del tiempo nos olvidamos de aquellas cosas sutiles que nos impiden ser felices
del todo, pero en algún momento chocamos contra la dura superficie de la
realidad al romper la frágil burbuja de la ignorancia. Nunca se sabrá quién
tiene la culpa de las cosas.
domingo, 7 de octubre de 2012
La fuerza en el huracán
Me pregunto cómo sería conocer a
alguien que sea más fuerte que tú. Quizá allí esté tu salvación. Supongo que
nunca lo sabré hasta que pase. Dicen que nunca comprendemos qué siente una
persona hasta que no pasemos por lo mismo. Puede que esté equivocada, pero me
encantaría encontrar a una persona que se haya estado ahogando con lo mismo que
yo. Quiero conocer a alguien que comprenda cada coma de mi discurso. Quizá sea
una locura, pero por momento me parece que esto es lo que necesito. Cuando te
dicen que eres fuerte intentas ignorar ese hecho, das por sentado que es sólo
otra frase de las que se dicen cuando no te salen otras palabras, cuando la
gente no sabe exactamente qué debe decir para hacerte sentir mejor. Dan igual
las veces que te lo repitan, cuando estás mal parece que nunca vas a salir de
ello, quizá por eso siempre niegas aquella afirmación. Porque cuando la
escuchas sientes como el dolor invisible te hace doblarte por dentro y entonces
una pregunta surge de las tinieblas: ¿cómo puedo ser fuerte si esto me está
matando por dentro?
Por alguna extraña razón, logras
mantenerte en pie y las cosas cambian, tu alma se llena de nuevas cicatrices
que todavía escuecen recordándote el sufrimiento. Comienzas a caminar hacia
delante sorprendiéndote por seguir respirando. Cuando las heridas se cierran
del todo recuerdas aquella frase que te dijeron en tu peor momento y admites
que decían la verdad. Has logrado sobrevivir al huracán de hechos que
intentaban hacerte caer.
Aceptas que tenían razón y que
has sido capaz de seguir adelante, aunque todo esto deja de importar cuando el
viento deja de soplar a tu favor, cuando aparece algo nuevo capaz de quitarte
el aliento. Entonces te olvidas de tu fuerza y escuchas de nuevo: “eres fuerte”
sin creértelo. Cuando todo acaba comprendes que por muy fuerte que seas, en el
centro de la tormenta siempre serás alguien incapaz de valorar tu propia
fuerza.
Quizá por eso quieres encontrar a
una persona que coleccione un número mayor de cicatrices en su alma, quieres
ver que es posible sobrevivir a más cosas de las que te hayan pasado porque
puede que esto sirva para demostrarte que puedes aguantar lo que te echen,
porque quieres estar seguro de que esa persona haya experimentado lo que
sientes, porque esperas que haya alguien, en algún rincón del mundo, que
comparta las mismas cicatrices, alguien que también olvida por momentos que, a
pesar de todo, el sigue siendo fuerte.
sábado, 6 de octubre de 2012
Descripción vivida
Sentir el contacto de su piel con
la tuya, deslizar tus dedos por su mano y terminar uniéndolos con los suyos.
Mirarle a los ojos y, poco a poco, empezar a perderte en su mirada. Hundirte en
sus pupilas esperando desaparecer. Salir a la superficie y pasear entre sus
mejillas bajando hacía sus labios. Repasar el borde de su boca con el filo de
tu mirada y sentir como el corazón hace la cuenta atrás. Inspirar aire tratando
de memorizar cada detalle de aquel instante sabiendo que nunca lo conseguirás.
Acercarte poco a poco y sentir como se acelera su respiración. Cerrar los ojos.
Poner tus labios sobre los suyos y sentir como se funden. Perderte entre las
sensaciones con el deseo de parar el tiempo. Dejar de pensar y sentir el paso
de sus manos por tu espalda tratando de acercarte todavía más. Olvidarte del
mundo por completo, dejar tu presente atrás, trasladarte a una nueva dimensión
donde reinan los sentidos. Enredar tus brazos alrededor de su cuello manteniendo los
ojos cerrados. Sentir el suave movimiento de su mano paseando por tu pelo,
bajando y llegando a tu cuello, acariciando tus mejillas. Comenzar a perderte
por completo, dejar de pensar en el tiempo sabiendo que, aunque no sea verdad,
en este momento las manecillas han dejado de moverse. Poco a poco separarte de él
y coger el aire mientras que una sonrisa se va dibujando en tu rostro. Sentir
como el corazón todavía late desbocado intentando recuperar el tiempo. Volver a
mirarle a los ojos y sentir como tus pies se elevan unos milímetros del suelo,
levitar sobre la ilusión bañándose en su mirada. Sentir como sus brazos te
acercan a él y te abrazan de forma suave. De nuevo, experimentar la indudable
sensación de seguridad que recorre tu cuerpo. Sentirte pequeña, pero segura
entre sus brazos. Cerrar los ojos y dejarte invadir por aquella sensación de
paz que transforma cualquier preocupación en una nube que se va evaporando.
Abrazarte más a él intentando alejarte de todo lo que te rodea, esperando
permanecer un poco más en aquella dimensión de felicidad. Segundos después, de
pronto, abrir los ojos con la necesidad de comprobar que todo aquello esté
pasando de verdad. Sentir como el ritmo del corazón se ralentiza y tratar de
mantenerte un poco más en ese estado de limbo. Volver a cerrar los ojos
suspirando al pensar que aquello no podrá durar eternamente, sabiendo que pronto
tendrás que volver a tocar el suelo.Quizá... aunque ¿sabes? me da igual
¿Qué pasa cuando pierdes a la
persona que te hace seguir respirando? Cuando estás enamorado nunca piensas en
la posibilidad de perder a ese alguien que comienza a formar parte de todo lo
que conoces. De pronto, el mundo cambia su rumbo y comienza a girar de otra
forma. Nunca sabes lo que puede pasar, pero aquello deja de importarte.
Simplemente dejas de fijarte en las cosas que antes podrían hacerte caer. Quizá
ahí esté lo malo. Dejas de pensar en la posibilidad de perder lo que tienes,
tan sólo una idea de ahogarte con la ausencia te saca todo el aire de los
pulmones… y es que cuando amas a alguien cualquier mínima idea de perderle te
resulta insoportable, cada pensamiento relacionado con su partida replantea tus
motivos de seguir adelante porque desde el mismo principio sabes que sin esa
persona las ganas de seguir viviendo en funden con el silencio.
martes, 2 de octubre de 2012
Espina dialectal
Después de conseguir lo que te
propones habrá que gente dispuesta a hacerte caer, gente que no quiera verte
triunfar o, simplemente, gente que quiera hablar de algo que no sean sus
propios asuntos. Da igual el motivo, pero siempre habrá alguien que cuestiones
aquello que haces. Quizá, para que todo vaya bien, tan sólo tengamos que
asumirlo y seguir adelante a pesar de esos comentarios, ¿quién sabe? Bueno, sea
como sea, has de estar seguro de haber logrado hacer tu sueño realidad porque
en ese pensamiento está la clave para seguir adelante al esquivar los
comentarios ajenos que siempre tratarán de derrumbarte y verte caer.
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