Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 15 de octubre de 2011

Sentimientos tachados


 ♥
El tiempo desear parar,
olvidar la realidad.
Acunarse en los recuerdos
intentándolos cambiar.

Suspirar sin ganas de continuar,
memorizar los sentimientos…
volver a suspirar
Sonreír fingiendo
que ya no te importe lo que esté haciendo.

Inseguridad interior...


¿Porque siempre que obtenemos algo nos ganamos también ese incontrolable miedo de perderlo? Es algo que nos aferra por dentro, nos hace sentir pánico y sabemos, que a pesar de todo, no podremos hacer nada, que no depende de nosotros ni de nuestra voluntad. Es el deseo de que las cosas no cambien, bueno, que cambien pero solo para bien, es la esperanza de seguir siendo feliz sin perder nada. Soñamos con eso constantemente, tememos cada segundo que pasa.. No somos capaces de darnos cuenta que perdiendo unas cosas ganamos otras y que si tenemos algo es porque en el pasado hemos perdido algo que nos importaba, pero ganamos algo aún más valioso.
 Así es la vida, casi todo cambia, nada permanece como antes. Pero algunas veces obtenemos cosas que no cambian, es amor incondicional de alguien que siempre estará ahí cuando haga falta. Creo que eso nos debería bastar, pensar que alguien vela por nosotros día y noche, sin importarles nuestros defectos o errores que pudimos cometer o cometeremos, siempre nos verán como realmente somos. Si, algunas cosas cambian, pero hay que pensar que solo las más valiosas que quedan con nosotros, no hay que correr tras cosas perdidas, sino abrir los ojos e intentar ver todas las cosas buenas que tenemos a nuestro alrededor, que jamás cambiaran. Y sonreír, olvidarnos del miedo y seguir viviendo con esa seguridad de que siempre habrá alguien dispuesto a ayudarnos.


jueves, 6 de octubre de 2011

Deseos de una noche


Camino por la calle
mientras siento en la cara
mis lágrimas resbalar.
 
Me estremezco por el frío,
pero no dejo de andar

Camino…
camino y no paro de llorar

Y de nuevo suspiro
esperando que el fuerte viento
el sabor de tus labios pueda borrar.

martes, 4 de octubre de 2011

Un viaje al país de los recuerdos


Dicen que el tiempo cura las heridas, puede que sea verdad, no me lo acabo de creer...pero nunca mencionan el hecho de que los recuerdos permanecen allí. Las canciones, las palabras, los mensajes.. montones de cosas que nos evocan lo que vivimos hace tiempo, las cosas que tanto deseamos olvidar por el daño que nos hicieron. Es imposible, pero no dejamos de intentarlo…enterramos las memorias en lo más profundo de nuestro ser esperando no volver a encontrarnos con ellas, pero siguen allí, esperando el momento oportuno para salir, despertar en nosotros los sentimientos tan bien enterrados.
Salen en forma de lágrimas, ahora parece que estemos pagando por cada sonrisa, cada beso de despedida, cada abrazo de consuelo, cada mirada impregnada de felicidad… Por unos minutos volvemos a revivir el pasado, las emociones olvidadas regresan durante unos instantes y luego… regresamos a nuestra realidad, aliviados, con la esperanza de que no vuelva a suceder lo mismo, confiando en que ese viaje por el país de los autobiografías sea el último.

sábado, 1 de octubre de 2011

Echar de menos….


Recordar el pasado y sentir que no podemos hacer nada para que el tiempo retroceda, sentimos que las manecillas del reloj no avanzan en el sentido que queremos y el aire que respiramos se convierte en suspiros…y con ellos nuestra alma.
Cada día nos sentimos más débiles y nos parece que ya no podemos seguir así, nos hace falta eso tan especial, algo que nos hacía sentir tan felices, y buscamos maneras para recuperarlo.

Echar de menos es tener todas las cosas que necesitamos, pero sentirnos mal al no tener una, la única que de verdad nos importa, de la cual depende nuestra felicidad. Los días pasan, el tiempo corre y nosotros no hacemos más que mirar al vacío y evocamos los recuerdos que nos alivian el dolor aunque sea un poco, sentimos que nadie nos comprende aunque nos intentemos explicar con todas nuestras fuerzas, no funciona… es algo que solo nosotros somos capaces de entender, de sentirlo, pero sobre todo de soportarlo.
Entonces nos despertamos y no queremos abrir los ojos, todo nos parece inútil, ya nada será igual que antes y nos alimentamos de las horas que nos quedan, esperando que algo cambie… que algo suceda y ya no nos sintamos tan mal.
Echar de menos es recordar y sentirte tan cerca de esos tiempos, es querer retroceder y no poder….
 El tiempo pasa y el dolor empieza a cesar sobre todo si pensamos que muy pronto las cosas cambiaran, nos sentimos ilusionados otra vez, aunque con un recuerdo aún vivo de lo nos pasó.