Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Una promesa por cumplir... (reflexiones de fin de año)


Solo quedan un par de intrascendentes horas de este año si las comparamos con los días que ya pasaron al olvido. Supongo que es inevitable pensar en todas aquellas cosas que ahora simplemente formaran parte del pasado… podría escribir un libro con todas ellas, llenarlo de recuerdos agridulces de cosas que me pasaron, podría incluir cada beso, cada abrazo o cada palabra que me hizo sonreír, pero tardaría una eternidad. Es imposible describir todo lo que sentí, todas las situaciones que pasé o, simplemente, todo lo que viví.

Reflexionando, me doy cuenta que este año no fue tan bueno como me gustaría, pero no importa, me quedaré con los buenos momentos; con montones de sonrisas, de deseos, de ilusiones, de besos, de caricias, de abrazos, de momentos de intimidad, de palabras que consiguieron sanar incluso la peor herida del corazón… son instantes mágicos que me hicieron cambiar, que me enseñaron a ser mejor persona. 

Este año aprendí muchas cosas, conocí a mucha gente que de una manera u otra cambio mi forma de ver el mundo. No, no me arrepiento de nada, al contrario, me alegro por cada cicatriz que me dejaron algunos, será como un recordatorio, una lección que debo aprender. Estoy segura de que las cosas cambiaran, todo volverá a estar bien y el sol, después de todo este tiempo, saldrá de entre las nubes brillando como nunca antes.

Será como un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, un nuevo sueño… pienso comenzar el camino con una sonrisa, dejar de lado todo lo malo y ser feliz. No dejaré que las heridas del corazón me arrebaten el derecho a vivir con ilusión. Conseguiré que sanen y solo se conviertan en meros trazos de momentos ya vividos. Dejaré de guardar mis  lágrimas, pienso sonreír todo lo que pueda y más, porque me hice una promesa, una promesa que pienso cumplir pase lo que pase… porque me prometí volver a ser feliz…

jueves, 29 de diciembre de 2011

Fallo en el guion


Un pequeño detalle, una estupidez por su parte, una lágrima por la mía. Ya no hay ganas de seguir luchando. Nada tiene  sentido, parece que todo ha acabado bien. Puede que de verdad sea así, ¿quién sabe? De momento solo siento los recuerdos bajo la piel, arañando el corazón hasta conseguir abrir las viejas heridas que ya perecían curtidas.


"..Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo..."

domingo, 25 de diciembre de 2011

Cambio y corto




¿Acaso puede caber un sentimiento dentro de un susurro casi imperceptible? ¿Cómo una lagrima es capaz de  expresar tanto dolor? Entonces lo comprendí, le miré a los ojos y supe que ya nada volvería a ser lo mismo, que las cosas cambiarían para nosotros. Me esforcé en sacarme una pequeña sonrisa mientras nuestras manos se separaban… el quemazón en el pecho se agrandaba, pero esta vez yo estaba segura de que él volvería.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Lágrimas que me hablan de él


No logro entender por qué las cosas son como son, simplemente no encuentro sentido a nada que pasa a mí alrededor. Solo es que comprendí que no quería convertirme en un recuerdo. Puede que haga mal, de hecho, sé que es así; mi corazón me lo grita con un punzante dolor en el pecho que me hace estremecer, preguntarme si vale la pena ese sufrimiento como precio para mantenerle en mi vida.  A veces lo dudo, intento cambiar de opinión cuando los sollozos me impiden respirar bien, cuando todo mi mundo se reduce a una lagrima que habla de el, pero no…
Es una continua lucha, porque más tarde el mismo corazón me pide su presencia; se comprime haciéndome recordar todos los momentos buenos que ya no volverán, me hace respirar con su nombre y ahogarme con su ausencia…

viernes, 23 de diciembre de 2011

Felicidad en estado puro


Sentir la melodía, comenzar a seguir el ritmo con el pie, sonreír sutilmente y ver como la canción se filtra a cada célula que comienza a vibrar al ritmo de la canción. El corazón empieza a latir siguiendo música, tu respiración se acelera mientras que tus ojos brillan con ilusión. Es algo difícilmente descriptible con palabras; es, simplemente...felicidad en estado puro.
Te mueves con la melodía sin parar de cantar…No, no es solo eso, es sentir como poco a poco te fundes con la canción, que formas parte de ella.
En algún momento ves que no puedes continuar, tus piernas tiemblan por estar siguiendo el irrefrenable ritmo de baile, tu respiración te falla, te falta oxígeno, pero no paras; exprimes hasta la última gota de energía acumulada, cantas hasta perder la voz, pero no importa, solo es un pequeño precio por ser una nota más de la canción.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Corazón abandonado


Siento como el aire se espesa, el corazón se acelera y mi respiración se hace más frecuente. Las heridas que parecían curtidas se abren de nuevo, dejando escapar a montones de recuerdos previamente enterrados bajo un mar de lágrimas.
Algo cambió, pensé que no dolería tanto, pero me equivoque como siempre. Las sensaciones ya vividas se dan a recodar y no puedo ignorarlas. Es más fuerte que todo, es más fuerte que yo. Poco o poco resurge el sentimiento perdido, ya no me importan ni mi corazón roto ni las lágrimas derramadas. ¿Y que si salgo perdiendo? ¿Qué más da? si lo único que me importa es su presencia…
El miedo invade cada mi célula, paraliza los músculos y me impide moverme pero, a pesar de todo eso, mi corazón ya lleno de heridas, me sigue pidiendo su presencia, porque sé que me falta él… porque me di cuenta de que tan solo le echo de menos cuando respiro.