Me parece que no pido demasiado, necesito que me entiendan, que me aconsejen y que me apoyen al igual que lo hago yo, solo eso, no pido más. Sí, es verdad, cada uno tiene sus preocupaciones y problemas, pero parece que la gente se olvida de que yo también pueda estar mal. Mi paciencia llega al límite, me he hartado de secarme las lágrimas mientras intento consolar a algún amigo que solo se preocupa de sí mismo, harta de preguntar como están y que ellos no hagan lo mismo, harta de estar pensando en sus problemas además de los míos, harta de escuchar sus sospechas y que no me tomen en cuenta cuando todo les va bien.
Estoy harta, harta de escuchar problemas ajenos de la gente que cuando está bien me ignora por completo, de aconsejar a la gente cuando se encuentra mal, harta de que me vean como una especie de consejera que SOLO está para contarle tus problemas y que te haga sentir mejor. Quiero que comprendan que yo también tengo mis problemas, cosas que me preocupan, que me quitan sueño y me hacen llorar….
Si me gusta hacer sentirse bien a la gente, verla sonreír y saber que es feliz, pero no soporto que me vean como alguien que solo está allí para escucharles y apoyarles. Soy algo más que eso. Sí, lo cierto es que, cuando alguien tiene problemas lo dejo todo y me olvido de mis cosas y corro a ayudarle, pero yo solo pido que se me escuche cuando lo necesite, nada más…Desearía tanto que abrieran los ojos, que vieran lo que tienen en la vida y que no se pongan tan mal por problemas olvidándose de las alegrías del día a día, que sonrieran al pensar en la cantidad de las cosas que tienen…
No hay comentarios:
Publicar un comentario