Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

lunes, 25 de julio de 2011

Falsas apariencias

Algunas cosas no son como parecen ser. La confianza, la ciega seguridad muchas veces no nos dejan ver como son las cosas realmente. Seguimos creyendo con los ojos cerrados, sin sospechar, descartando por completo la idea del engaño, pero hay momenots en los que decidimos volver a mirar, a ver como es lo que nos rodea sin la ayuda de ningún tipo de lentes “distorsionadoras”. Y nos encontramos con muchas sorpresas desagradables. Son mentiras, gente falsa y engaños.
 La traición…es lo primero que sentimos, luego llega el enfado y la decepción. La confianza, que fue tan duramente conseguida, comienza a disminuir y a veces desaparece por completo. Es el fin, es la verdad….Y solo queda una pregunta a la que no conseguimos responder: ¿Por qué yo?¿ por qué a mi?

No hay comentarios:

Publicar un comentario