Inseguridades, temores infundados
y dudas que te corroen por dentro como un par de ratas hambrientas. Vamos por
la vida con el miedo de que ocurra algo que ni siquiera tenemos la certeza de vivir.
El agobio de vivir algo jamás experimentado va cerrando algunas puertas a
medida que nos arrincona en la oscura habitación compartida con la soledad. Lo
peor de todo es que muchos se llegan a acostumbrar a esa sensación de ahogo que
a menudo nos aprisiona quitándonos todo el aire.
Los miedos tienen un poder increíble
y más si dejamos de luchar contra la absorbente sensación de vacío interior.
Olvidamos que el temor forma parte de una realidad alternativa que, casi
seguro, no experimentaremos.
Cada uno tiene sus propios
demonios. Ya desde el momento de nacer y hasta la muerte vamos luchando contra
un millón de cosas que nos asustan, que nos revuelven el estómago o,
simplemente, nos paralizan. Tan diferentes y tan iguales. La sociedad actual
nos presiona para convertirnos en individuos fuertes y valientes. Nos prohibimos
a sentir el miedo y ante cualquier muestra, por muy imperceptible que sea, de
temor que muestre alguien, lo tachamos de débil.
¿Acaso la debilidad es tan mala?
En mi opinión el temor sirve para seguir avanzando, como un obstáculo más, como
una piedra en el camino hacia la mejora personal. Y no, permítame decir que
reconocer los miedos no nos hace ser inferiores. Al contrario. La valentía es
una cualidad bastante olvidada en esta sociedad de usar y tirar. Cada error se
toma como una sentencia de muerte y así vamos por la vida, convirtiéndonos en
perfectas máquinas persiguiendo la perfección.
Lo cierto es que la superación de
un miedo es algo increíble. Solo quienes lo hayan experimentado sabrán de qué
les estoy hablando. La valentía te da poder, poder para recuperar una parte de
ti de entre las tinieblas de las dudas y la incertidumbre.
¿Quieres controlar tu vida?
Empieza por tu miedo. Uno por uno, ve eliminando aquellos temores que te quitan
el sueño, el apetito o el aliento. Por mi parte, no pienso dejar que un par de
ideas “alternativas” me empequeñezcan ante mis ojos.
Soy consciente de que es mucho
más fácil dejar las cosas como están y seguir adelante arrastrando esa piedra
que tanto nos molesta. Al final incluso llegamos a convencer a los demás que
ese peso es lo mejor que nos pudo haber pasado, que sin él estaríamos perdidos
u otro adjetivo que se nos ocurra poner en esa situación. Lo peor es cuando la
persona misma se llega a convencer de la certeza de sus palabras, cuando las
justificaciones cobran tanta fuerza que se olvida de cómo se sentía antes de
experimentar ese peso que, poco a poco, la va doblando hacia el suelo.
Por otro lado, la sociedad está
al asecho de nuevas “víctimas”, personas que se tiran al suelo de impotencia,
cuando el camino se hace imposible y ya no son capaces de seguir cargando con
el peso extra. Ese es el momento perfecto para llamarnos inútiles y/o débiles.
Y nos lo creemos. Nos lo tomamos como algo cierto porque el miedo llega a
sembrar la más profunda inseguridad por todo nuestro ser. Incluso nos negamos a
levantarnos para seguir adelante.
Si lo pensáis, es mucho más fácil
tirar la piedra cuando estamos en el suelo, cuando su peso nos llega a hacer
recapacitar. Levantarse será mucho más fácil entonces. Y juro que la sensación
es indescriptible.
Con el tiempo ves que el miedo
jamás se marcha del todo, que en ocasiones hay resquicios de esa vieja
sensación de inseguridad ante las situaciones antes temidas, pero aprendes a
aceptar ese sentimiento pensando que lo superaste una vez y que no fue para
tanto. Ese es el momento en el que puedes empezar a mirar al miedo a los ojos.
En ese instante lo aceptas como tu compañero inseparable y ya que no echas a
correr al encontrarte en una situación desconocida. De nada sirve huir cuando
aquello de lo que huyes forma parte de ti. Acepta el miedo y sé más fuerte que
él. Date cuenta de tu poder, tira la maldita piedra que obstruye tu camino y
sigue avanzando. No dejes que el temor te impida ser quien quieres llegar a
ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario