Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

jueves, 28 de abril de 2011

La esperanza

Un rayo de sol
vuelve a salir de entre las nubes.
La esperanza nace de nuevo,
despertando de sonreír deseo.
Las lágrimas saladas
ya no corren por las mejillas.
No te derrumbas por problemas
y tus ojos de nuevo brillan.
Una palabra, un gesto suyo
te traen la alegría,
hacen volver a levantarte,
creer en nuevo día.
El viento sopla
y caen las hojas.
Él te mira tan tierno
y, sonriendo, te sonrojas :)

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