Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

martes, 26 de abril de 2011

Recuerdos...

El tiempo pasa, y no hay manera, de detenerlo de volver atrás…tantos momentos perdidos, tantos besos no recibidos; si hubiera algún modo de avisarnos antes de que todo cambie, entonces no perderíamos ni un solo instante al lado de esa persona que ya nunca volverá a estar aquí.
El dolor desaparece, pero solo durante unos breves momentos, la resta del tiempo nos vemos a la deriva de los recuerdos que nos evoca cada detalle, cada canción que nos fue dedicada o, simplemente, un lugar por el que habías pasado. Sentimos que nos falta algo, hay un vacío en nuestro pecho y queremos hacer algo para sentirnos mejor. Echamos de menos los momentos perdidos, aprovechados y valoramos cada recuerdo, por muy doloroso que sea, ya que ahora es el único que nos recuerda, aunque evocándolo nos sintamos peor, que lo que nos paso fue verdad ….

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