Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Historias de la vida...


-Sabes...
-¿Qué?
-¡Ella te quiere de verdad!
-¿Cómo lo sabes?
-Siempre mira si estas conectado o no. Se sabe de memoria todas tus canciones favoritas. Ella te aceptará, en cualquier momento, tal y como eres, con todos tus defectos…
-¿Y porque no me lo dice?
-Es solo que sabe que no la necesitas en tu vida...



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