Recordar el pasado y sentir que no podemos hacer nada para que el tiempo retroceda, sentimos que las manecillas del reloj no avanzan en el sentido que queremos y el aire que respiramos se convierte en suspiros…y con ellos nuestra alma.
Cada día nos sentimos más débiles y nos parece que ya no podemos seguir así, nos hace falta eso tan especial, algo que nos hacía sentir tan felices, y buscamos maneras para recuperarlo.
Echar de menos es tener todas las cosas que necesitamos, pero sentirnos mal al no tener una, la única que de verdad nos importa, de la cual depende nuestra felicidad. Los días pasan, el tiempo corre y nosotros no hacemos más que mirar al vacío y evocamos los recuerdos que nos alivian el dolor aunque sea un poco, sentimos que nadie nos comprende aunque nos intentemos explicar con todas nuestras fuerzas, no funciona… es algo que solo nosotros somos capaces de entender, de sentirlo, pero sobre todo de soportarlo.
Entonces nos despertamos y no queremos abrir los ojos, todo nos parece inútil, ya nada será igual que antes y nos alimentamos de las horas que nos quedan, esperando que algo cambie… que algo suceda y ya no nos sintamos tan mal.
Echar de menos es recordar y sentirte tan cerca de esos tiempos, es querer retroceder y no poder….
El tiempo pasa y el dolor empieza a cesar sobre todo si pensamos que muy pronto las cosas cambiaran, nos sentimos ilusionados otra vez, aunque con un recuerdo aún vivo de lo nos pasó.

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