Debes ser fuerte, decidido y
saber perfectamente lo que quieres mientras avanzas hacia tu meta. Perfectas máquinas. Dejando de lado los
sentimientos para hacernos cargo de nuestra vida al afirmar el libre albedrio. Pero,
¿te controlas realmente? ¿Eres tú quién decide? Si la respuesta es afirmativa
me temo que te olvidas de un factor importante.
La selección natural, esa antigua
teoría que no deja de transmitirse de generación en generación, bajo valores
actualizados. Antes la inteligencia, la dominancia de aquella persona ilustre y
ahora, ahora la supervivencia del más rastrero, más manipulador… Bajo la capa
de individualidad se esconde el más puro egoísmo entremezclado con
superficialidad. La genuinidad se enmarcara con capas de falsedad y ya nada es
lo que parece.
A medida que crecemos, tarde o
temprano, se nos plantea una de esas pocas preguntas que marcan, realmente, el
rumbo de nuestra vida. Para aquella gente cuyos valores se podrían corresponder
con los de las épocas anteriores, al no ir a la moda de las prácticas actuales,
deben plantearse el cambio. Decidir si
sustituyen sus valores por aquellos más cotizados, los que le permitirán
triunfar en este mundo con escenarios de papel y máscaras de emoción,
renunciando a lo que realmente son. Ese es el momento en el que, como muchas
veces se ha representado en la literatura y replicado tantas veces, surge una
única pregunta: ¿ser o no ser?
No hay comentarios:
Publicar un comentario