Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 14 de febrero de 2015

¿Ser o no ser?

Debes ser fuerte, decidido y saber perfectamente lo que quieres mientras avanzas hacia tu meta.  Perfectas máquinas. Dejando de lado los sentimientos para hacernos cargo de nuestra vida al afirmar el libre albedrio. Pero, ¿te controlas realmente? ¿Eres tú quién decide? Si la respuesta es afirmativa me temo que te olvidas de un factor importante.
La selección natural, esa antigua teoría que no deja de transmitirse de generación en generación, bajo valores actualizados. Antes la inteligencia, la dominancia de aquella persona ilustre y ahora, ahora la supervivencia del más rastrero, más manipulador… Bajo la capa de individualidad se esconde el más puro egoísmo entremezclado con superficialidad. La genuinidad se enmarcara con capas de falsedad y ya nada es lo que parece.

A medida que crecemos, tarde o temprano, se nos plantea una de esas pocas preguntas que marcan, realmente, el rumbo de nuestra vida. Para aquella gente cuyos valores se podrían corresponder con los de las épocas anteriores, al no ir a la moda de las prácticas actuales,  deben plantearse el cambio. Decidir si sustituyen sus valores por aquellos más cotizados, los que le permitirán triunfar en este mundo con escenarios de papel y máscaras de emoción, renunciando a lo que realmente son. Ese es el momento en el que, como muchas veces se ha representado en la literatura y replicado tantas veces, surge una única pregunta: ¿ser o no ser?

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