Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

miércoles, 8 de junio de 2011

Enigmas....


Miradas fugaces, miradas dulces, llenas de odio, miradas enigmáticas y llenas de misterio, miradas tristes…. Algunas miradas nos traen alegría, otras alivio, algunas dolor y otras seguridad, muchas de las miradas están repletas de dudas...
Hay millones de clases de miradas y cada uno de nosotros tenemos una manera única de ver el mundo.
Hay personas que nos consiguen sacar una sonrisa con una sola mirada, hacernos olvidar de lo que nos rodea y alejarnos de los problemas. Por otro lado, hay gente que nos llega a “hipnotizar” con la mirada, hacernos sentir en las nubes con tan solo con una mirada enigmática, pero tan sincera…entonces esas miradas se convierten en algo inevitable, algo que deseamos cautivar.
Dicen que la mirada nos puede contar lo que es imposible de expresar con las palabras, me pregunto si será verdad. Algunas veces desearía poder descifrar ese lenguaje, poder saber lo que de verdad piensa la gente cuando expresa sus sentimientos más profundos, sus miedos o sus alegrías. 


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