Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Sobre el mar de sentimientos


Por muchas veces que intentes definir el amor siempre acabas en fracaso, pero cuando quieres a alguien, cuando de verdad sientes que sus sonrisas, sus miradas, sus palabras, sus caricias, sus besos se convierten en ese sentimiento que corre por tu venas despertándote, comprendes que aquello no importa, que por mucho que te decepciones al no encontrar las palabras adecuadas para describir aquello que sientes nunca dejarás de intentarlo. Aquel sentimiento te da una increíble sensación de ligereza. Parece que seas capaz de elevarte por encima del resto de la gente. Te conviertes en algo que antes no conocías, vives flotando a la deriva de un mar de sentimientos. La suave brisa suele elevarte hasta un cierto punto y terminas por pensar que aquello es lo más maravilloso que has vivido, pero pasa el tiempo y sientes que, poco a poco, pierdes altura y que casi llegas a mojarte con aquel mar de emociones. Aunque cuando menos te lo esperas llega una nueva ráfaga de viento, una más fuerte y rápida, una que te eleva incluso más que antes, una que consigue sorprenderte cuando creías que ya lo habías sentido todo. Tiempo después lo comprendes, esa perfecta sensación que te inunda por dentro no es más que otra faceta de aquello que sientes. Simplemente acabas de descubrir que puedes quererle todavía más, que le amas más que antes, cuando pensabas que aquello sería imposible.

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