Por muchas veces que intentes definir
el amor siempre acabas en fracaso, pero cuando quieres a alguien, cuando de
verdad sientes que sus sonrisas, sus miradas, sus palabras, sus caricias, sus
besos se convierten en ese sentimiento que corre por tu venas despertándote,
comprendes que aquello no importa, que por mucho que te decepciones al no encontrar
las palabras adecuadas para describir aquello que sientes nunca dejarás de intentarlo.
Aquel sentimiento te da una increíble sensación de ligereza. Parece que seas
capaz de elevarte por encima del resto de la gente. Te conviertes en algo que
antes no conocías, vives flotando a la deriva de un mar de sentimientos. La
suave brisa suele elevarte hasta un cierto punto y terminas por pensar que
aquello es lo más maravilloso que has vivido, pero pasa el tiempo y sientes
que, poco a poco, pierdes altura y que casi llegas a mojarte con aquel mar de
emociones. Aunque cuando menos te lo esperas llega una nueva ráfaga de viento,
una más fuerte y rápida, una que te eleva incluso más que antes, una que
consigue sorprenderte cuando creías que ya lo habías sentido todo. Tiempo después
lo comprendes, esa perfecta sensación que te inunda por dentro no es más que
otra faceta de aquello que sientes. Simplemente acabas de descubrir que puedes
quererle todavía más, que le amas más que antes, cuando pensabas que aquello
sería imposible.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario