Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La deuda ignorada


¿Cuál es la peor deuda? Supongo que cada uno tendrá su propia escala de pagos preferentes, pero nunca nadie tiene claro con qué le puede tocar pagar. Quizá no nos demos cuenta de aquello que nos es prestado, pero tarde o temprano, el compromiso bien oculto sale a la luz. De alguna forma sabes que fuiste tú quien inició el acuerdo, que son tus actos los que permiten que el contrato llegue a cumplirse. Cada uno puede elegir su forma de ganar beneficios, pero lo que está claro es que cuando llegue nuestra hora de saldar las deudas será otra persona quien decida por nosotros.

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