Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

lunes, 4 de agosto de 2014

Pequeños grandes detalles

Quizá el amor se encuentre en aceptar las pequeñas manías de cada uno. Esperar a que se eche sus tres cucharaditas de azúcar tan bien medidas, que desenvuelva el regalo a la velocidad de un caracol, que no pueda evitar levantar una comisura de los labios haciendo una mueca cuando esté tenso, que sin querer arrastre la arena que tiene bajo sus pies tumbado en la playa… juro que en ese momento no puedo evitar sonreír. Sin esos pequeños detalles no sería igual. Y hay más, claro que hay más. Cosas como ser incapaz de no mirarse al espejo con la expresión de desaprobación, pellizcarse la nariz mostrando desacuerdo casi sin buscarlo, peinarse el flequillo hacia arriba de modo que siempre quede de la misma forma, darse golpecitos en los bolsillos del pantalón comprobando si lo lleva todo… Parece que cada persona tiene su forma de “identificarse”. Me pregunto cuál es la mía, aunque supongo que habrá muchas, dependiendo de con quién hable.

Creo que esas cosas es lo que realmente nos hace ser auténticos, porque en esos momentos somos reales, imperfectos… cuando convives con alguien mucho tiempo dejas de percibir esas pequeñas señales de su verdadero ser, supongo que te acostumbras a aceptarlas como parte de la persona cosa que, en esencia, es así; quizá por eso no sueles recordarlos cuando la persona se marcha de tu vida. Recuerdas “grandes gestos”, aquello que de verdad te marcó de alguna forma. Si te paras a pensar y separas aquello que recuerdas de los pequeños detalles te darás cuenta de su real importancia. Es como si te atravesaran por dentro, de pronto te das cuenta de que aquello es lo que cuenta, de que sin darte cuenta eso es lo que hace que sientas algo por la persona que tienes al lado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario