Cada uno intenta dejar una huella
en el mundo. Sin pensarlo, nos creemos más valiosos que otros por la simple
necesidad de seguir existiendo. Nunca nos lo preguntamos, pero si no llegásemos
a pensarlo no encontraríamos razones para vivir. ¿Para qué respirar si no
puedes marcar una diferencia? ¿Será cierto que todos tienen una misión?
¿Podemos cambiar el mundo con una sola voluntad traducida a la acción?
Quizá nunca descubramos la
respuesta, pero lo cierto es que siempre, aunque nunca lo mostremos, habrá algo
que nos asegure por dentro que somos únicos, que tenemos un dos especial y que
podemos hacer algo para cambiar las cosas. Puede que no lleguemos a actuar,
pero el simple hecho de pensarlo nos hace seguir adelante, seguir con las ganas
de conseguir algo, pero y lo que es lo más importante, seguir respirando
libremente.
No dejas de vivir porque sabes
que hay un potencial dentro de ti que puede suponer un cambio, un desvío o,
simplemente, una precaución. Cada uno es consciente del poder que tiene, aunque
a veces pase desapercibido. Nunca sabremos si cada uno es especial por un
motivo concreto o si es el pensamiento sobre ser especial es lo que nos hace
avanzar, en cualquier caso pienso hacer algo, actuar y cambiar las cosas,
aunque tan solo sea una mera actuación por parte un pensamiento basado en el
frío constructo de no extinción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario