Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

domingo, 17 de julio de 2011

Mi realidad (II)


Me gusta escuchar a los demás, pero cuando tengo algo importante que contar quiero hacerlo cuanto antes. Prefiero quedar en persona y no pasarme las horas chateando, viendo a la persona se comparten buenos recuerdos, sonrisas, miradas de cariño y mas detalles que hablando por correo decides omitir para que no parezca demasiado largo y muy aburrido;
Me cuesta abrirme a los demás, decirles lo que pienso, confiar en la gente a veces resulta muy difícil, pero una vez que lo haga es difícil que desconfíe de la persona.  Prefiero la verdad a las mentiras, no me gusta que me engañen o que hablen de mi a mis espaldas. No me gusta herir a la gente con mis palabras….
Sé que hay gente que me ve como una niña ingenua, una que prefiere construir castillos en el aire y ver el mundo de color de rosa, que no entiende muchas cosas o no que no es lo suficientemente madura para otras; la verdad es que , a veces, prefiero no ver algunas cosas, pasarlas por alto, dejar que me vean como una chica inocente y no como alguien que ha pasado por cosas, muchas de ellas “complicadas”, y ahora vea el mundo más melancolico y con menos tonalidades.
Soy muy comprensiva, a veces incluso demasiado, en eso muchas veces me equivoco pero no hay manera de que aprenda la lección. Aprecio a la persona por sus virtudes, eso me importa mas que los defectos; doy segundas oportunidades a la gente que realmente las merece, que me demostró que podía confiar en ella.
Cuando conozco a alguien nuevo, me fijo más en el carácter de la persona que en su físico; me ilusiono rápidamente, pero me enamoro despacio y cuando quiero a una persona, soy capaz de sacrificar muchas cosas por ella, para verla feliz. Tengo miedo de sufrir por el amor, pero no dejo que eso me impida sonreír,porque  cuando algo de verdad me importa no dejo de luchar por ello. Sonrío al pensar que hay una persona en el mundo que piensa en mi cuando yo lo hago…
Me encanta soñar despierta, pensar en el pasado y sonreír escuchando canciones que me recuerden momentos que viví, prefiero pensarme las cosas dos veces a caer en los errores pasados, hay momentos en los que necesito alejarme de la realidad o dejarme llevar por los sentimientos, hacer lo que me dicte el corazón sin preocuparse por las consecuencias…
El tiempo pasa y no vuelve atrás, muchas veces nos ponemos a correr tras una sombra que nos promete tal anhelada felicidad y nos olvidamos por completo de quienes somos, creo que a veces es bueno pararse a pensar en nuestra manera de ser aunque solo sea durante un segundo… :)

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