Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

miércoles, 20 de julio de 2011

Confusión...

Las ideas rondan por tu cabeza, se te ocurren un montón de suposiciones descabelladas, no dejas de pensar, reflexionar, repasar los detalles…
En algunos momentos  es necesario desconectar, dejar de pensar en las posibles consecuencias de tus actos y dejarte llevar por las emociones, hacer lo que te dicte el corazón…Puede que te equivoques, que luego te arrepientas, pero eso nunca se sabe con certeza. También te puedes quedar pensando, sopesar las posibles opciones o no hacer nada, quedarte quieto en espera de que las cosas tomen su camino.
Nunca puedes estar completamente seguro de la decisión que tomas, solo confiar que has hecho lo correcto. Con las experiencias aprendes a decidir en que momento toca pensar y en el cual actuar. La vida sirve para aprender y se aprende mejor de los errores, intentando no repetirlos. Solo tienes que recordar: “Tu decides”.

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