Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

jueves, 9 de febrero de 2012

Motivo principal

Te levantas, caminas, lloras, sonríes, enfermas, disfrutas, triunfas, caes, pierdes, celebras, sufres, vives...y en algún momento ves algo que antes no conseguías distinguir, lo comprendes sin esfuerzo. Quieres cambiar las cosas, mejorar el mundo de alguna forma. Encuentras una razón de peso para continuar tu camino aun sin poder levantarte. Sabes que eso te dará fuerzas porque no hay nada más potente que la fuerza del amor.
Te prometes no rendirte y ya no es por ti, sino por la gente que quieres. Te juras guardar su felicidad y sonríes repentinamente porque acabas de encontrar algo que de sentido a tu vida:

“Si no sigues por ti, será por ellos”


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