Te levantas, caminas, lloras, sonríes, enfermas, disfrutas, triunfas, caes, pierdes, celebras, sufres, vives...y en algún momento ves algo que antes no conseguías distinguir, lo comprendes sin esfuerzo. Quieres cambiar las cosas, mejorar el mundo de alguna forma. Encuentras una razón de peso para continuar tu camino aun sin poder levantarte. Sabes que eso te dará fuerzas porque no hay nada más potente que la fuerza del amor.
Te prometes no rendirte y ya no es por ti, sino por la gente que quieres. Te juras guardar su felicidad y sonríes repentinamente porque acabas de encontrar algo que de sentido a tu vida:
“Si no sigues por ti, será por ellos”
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