Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 30 de marzo de 2013

Volver a empezar



Tengo que volver a empezar sin ti, sin él, sin ellos. Deténme. Haz que reflexione antes de dar el primer paso. Duele la distancia pero sigo andando, alejándome de ti. Duele, pero lo ignoro. Susurro con los labios cortados por las afiladas palabras de desamor. Duele, pero aprenderé a soportarlo. Me alejo despacio sabiendo que volvería de dónde vengo solo para sonreírte una vez más, solo para volver a mirarte a los ojos y decirte lo que no te supe decir. 

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