¿Quién dijo que los cuentos
bonitos duraban para siempre? ¿Quién está completamente seguro de que las cosas
saldrán bien? ¿Quién puede decirme que me equivoco? ¿Quién me asegura que no
volveré a fallar?
Hay demasiados comienzos que
tienen un fin, hay cosas que es mejor no ver y palabras que preferimos no oír.
La realidad, por muy absurda que sea, es lo único que nos mantiene anclados a
algo sólido, algo que siempre estará allí a pesar de todo.
Ningún cuento de hadas es lo
suficientemente bueno como para hacernos creer que todo, absolutamente todo,
irá bien. Nada es tan fácil como aquello que nos pintan con las palabras que consiguen rimar
incluso las lágrimas. ¿Quieres preguntarme por qué escribo sobre esto? ¿Por qué
parece que la esperanza se haya evaporado con el paso del tiempo?
Hay una cosa que es segura, algo
que siempre podrá hacernos ver lo que nos rodea. Algo que tan solo tú eres
capaz de ver.
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