Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

domingo, 8 de enero de 2012

Vacuna contra el dolor


No, no debería estar así y menos por algo que no fue culpa mía. Puede que me equivoque, puede que me caiga y me cueste levantarme de nuevo, pero pienso seguir adelante a pesar de todo. Me prometo luchar por lo que quiero, me prometo ser feliz. Tantas cosas consiguieron hacerme caer que ya nos soy capaz de nombrarlas todas, sin embargo aquí estoy, de nuevo, siguiendo mi camino con heridas, aun con rastro de lágrimas en la cara, pero sigo aquí, viva. Si, fueron tiempo difíciles, pero gracias a ellos comprendí en precio de la felicidad.

Las heridas van sanando poco a poco, comienzo a distinguir colores en este mundo que antes me parecía pintado de gris, descubro que las cosas no me van tan mal, no sé porque pero justo ahora, en este instante lo comprendí… No, no me hace falta su presencia para ser feliz, es más si se fue no pienso correr tras él, fue una decisión suya, ahora de él depende sufrir las consecuencias. Yo, en cambio, seguiré mi camino, esperando algún cambio que no tardará en llegar, estoy segura. Sucederá por sorpresa, pero yo ya estaré preparada, porque comprendí que las cicatrices son la mejor vacuna contra el dolor. Sonrío al pensar en el rumbo que tomaron las cosas, ¿Quién iba a decir que terminaríamos así? Nadie,  creo ni siquiera él se lo esperaba, pero es bueno, quizá así, al fin, comprenderá que no todo está a su alcance. Yo simplemente me alegraré por no estar más a su lado, porque entiendo que ahora soy libre, no dependo de su aferre a controlar las cosas, porque sé que sin él seré más feliz, porque sé que todo lo que pasó es para bien.

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