Y así de golpe asimilas lo que
hace poco pasabas por alto. Te remontas al pasado con el fin de confirmar tu suposición
y te sorprendes de su certeza. Y es que hay algo más que cambió desde que cesó
el dolor. Algo significante que no te atrevías a admitir… se te devolvió la fe
en la justicia.
Cuando crees que nada en esta
vida será equitativo, cuando ves que las lágrimas que derramas no serán medidas
entonces comienzas a perder esperanza en la vida. Evitas pensar en que podría
cambiar algo sabiendo que no es así, pero de repente llega alguien que te hace
cambiar de opinión, que te hace creer en la existencia de una justicia
temporal. Parece poco, pero cuando pierdes la esperanza en un futuro mejor, la
aparición de un hecho capaz de igualar tanto sufrimiento y felicidad repartida
de forma injusta te hace respirar con más libertad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario