El vacío del pecho se hace más
notorio. Te falta algo. Algo capaz de hacerte feliz con una sola presencia
suya.
Comienzas a pensar en cómo sería
tenerle aquí ahora. Te imaginas cada beso, sientes cada caricia inventada
esperando cubrir el vacío que dejo. Pero nada funciona. Hay veces en los que
intentas controlar el sentimiento que te provoca su falta, pero otras veces esa
sensación te controla a ti. Y entonces respiras de forma superficial, pudiendo
sentir como el aire frena su marcha al pasar por el hueco que abre la ausencia,
sientes cada borde irregular de donde antes estaba su presencia en tu corazón y
en ese momento lo admites. Te falta él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario