Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

domingo, 8 de julio de 2012

Sin ti


Eres como la luz que me guía
Comprendí que sin ti estaba perdida.
Por eso cada noche y al amanecer
Me imagino tus besos mi piel recorrer.

Las noches se convierten en aventura,
El tiempo sin ti en una tortura.
Por ello espero poder cada latido describir,
Contar que sin tu nombre me cuesta vivir. 

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