Injusticia. El sentimiento es
demasiado profundo como para pasarlo por alto. Algo dentro de ti se arruga y te
hace estremecer. Son las cicatrices del corazón que se unen para provocar más
efecto sobre ti. La mente se llena de preguntas que nunca podrán ser
contestadas. Son demasiadas, pero también imposibles de razonar. La estrategia
fue preparada con detenimiento y tus principios, sí esos estúpidos esquemas
mentales, te impiden actuar para detenerlo. Al pensarlo te das cuenta de que
carece de sentido. Te niegas hacer algo para detener la injusta situación, pero
entonces te acuerdas de la imagen que proyectas hacía exterior. Se te hace
imposible hacer algo para negarte a la decisión tomada que, gracias a tu
silencio, se convierte en inevitable.
El odio se esparce por tu cuerpo
y sabes que no podrás escapar de su efecto. Lo peor de todo no es el origen del
odio sino su objetivo. Comienzas a odiar tus silencios, tu incapacidad para
actuar, para decir que no, para contrastar tu disgusto, para callar a los
demás, para mostrar tu opinión más sincera. Atacándote a ti mismo no consigues
nada, las garras de la injusticia te rodean y sabes que la culpa es tuya.
Te sientes mal por querer cambiar
algo sabiendo que solo tú lo ves injusto. Entiendes que nadie más comprende tu
punto de vista y eso acaba hundiéndote. No lo entiendes, le buscas explicación
aun sabiendo que no la habrá. No en este caso y eso hace que te derrumbes. El
apoyo de los demás desaparece cuando cambias de opinión, pero ¿qué más puedes
hacer si se trata de tu felicidad? ¿Por qué no puedes ser egoísta por una vez?
Lo entiendes al darte cuenta de
que nada cambiará, cuando ves que la culpa de todo el sufrimiento se halla en
ti. En cada silencio, en cada mirada desviada, en cada verdad no dicha, en cada
sonrisa que carecía de una completa felicidad. El comportamiento que pusiste
por norma ha empezado a destrozarte pero, por uno de los principios morales,
sigues sonriendo mientras tu almohada absorbe las injustas lágrimas que
derramas por las noches.

No hay comentarios:
Publicar un comentario