Nunca me imaginé que podría
llegar a valorar tanto un par de minutos. Pero, cómo siempre dicen, no aprecias
algo hasta que lo pierdes. Bueno, quizá sea para bien… Sólo de esta forma puedo
ver lo mucho que me importa esa llamada, puedo experimentar con más fuerza las
ganas que tengo de escuchar su voz.
Por primera vez siento la extraña
sensación que me haría silenciar al mundo si eso bastase para oír aquella voz
que me hace estremecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario