Creemos que ser fuertes implica
no pasar por el dolor, que si aguantas de pie las patadas que te de la vida el
sufrimiento es menor. Bueno, quizá en muchas ocasiones sea así pero, al igual
que siempre, nos olvidamos de la parte negativa de dar la cara sin inmutarnos.
Supongo que es una sensación que
se nota con el tiempo, cuando sientes que hay algo que te molesta, algo que no
sabrías identificar con total certeza. Hay veces en las que parece que las
cosas nos desbordan y, entonces, reaccionamos. La gente suele decir que aquello
suele pasar por haber sido fuertes demasiado tiempo y la verdad es que estoy de
acuerdo.
No podemos aguantar todo lo que
nos echen sin hacer nada, necesitamos actuar, expresar nuestras emociones de
cualquier modo para no terminar ahogándonos en ellas. Hace falta un detonante
para que toda la carga emocional explote y por más tiempo que pase la llama
capaz de incendiar nuestra reacción irracional se hace más fácil de conseguir.
Parecerá raro, pero aquel
detonante nos hace un favor, nos permite vaciar el tanque de emociones
escondidas y volver a empezar. El problema es que, muchas veces, aguantamos
demasiado tiempo el dolor, entonces la reacción puede ser perjudicial para
aquellos que nos rodean. La explosión de todo lo que llevas dentro de tu
corazón parece abrumar a los demás, quienes nunca experimentaron esa sensación
no lograrán comprenderlo, etiquetándonos de locos. Solo unos pocos, aquellos
que saben los que se siente al callar sentimientos, gritos, lágrimas e,
incluso, sonrisas, dirán: “Por fin se ha derrumbado”…
Y es que no se puede ser fuerte
todo el tiempo, nunca podremos aguantar el dolor sin reaccionar, todo tiene su
consecuencia. Supongo que habríamos de aprender a expresar aquello que sentimos
más adentro, aquello que revuelve nuestro corazón recordándonos que no siempre
las cosas nos irán bien. Hay que tener claro que con el tiempo, el cielo se
aclara y el sol vuelve a salir, solo hay que dejar de quemar viejos
sentimientos enterrados que nos impiden respirar con tranquilidad.
Supongo que es eso lo que me
pasa, estoy buscando un detonante para dejar escapar todo lo que llevo tiempo
guardando y la verdad es que me parece demasiado. Demasiados recuerdos,
demasiadas sonrisas, demasiadas lágrimas, demasiado dolor enmascarado… supongo
que he sido demasiado fuerte demasiado tiempo. Lo peor de todo es darte cuenta
de que estás llegando a tu límite, de que las cosas empiezan a sobrepasarte y
no encuentras manera de librarte de aquello que te preocupa. Lo malo es que
sabes que en algún momento inoportuno, explotarás y dejarás entrever todo
aquello que llevas tiempo escondiendo, puede que simplemente dejes de
esconderte tras máscaras y por fin muestres lo que sientes en cada instante,
puede que un día por la calle te eches de rodillas y te pongas a llorar dejando
que la gente te etiquete de loca, pero ya no te importará porque comenzarás a
recobrar tu fuerza esperando que, está vez, no explotes de nuevo.
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