Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Opiniones ignoradas


Podría decir que todo sigue igual que siempre, pero estaría mintiendo. La verdad es que me encanta esta sensación nueva. De repente y sin más esfuerzo, puedes ser alguien diferente, una persona completamente nueva. Es la oportunidad de demostrar todo aquello que llevas tiempo escondiendo, las palabras que nunca pronunciabas o las sonrisas que ocultabas. Es un cambio grandioso. Descubres que hay millones de cosas nuevas que te hacen feliz, que ya no te importa lo que puedan pensar porque ves que con las decisiones que tomas eres feliz. ¿Acaso importa la opinión de la gente que no tiene relevancia en tu vida?


Lo único que importa es que ahora parece que las cosas van mejorando, que cada cosa nueva que vives te demuestra el porqué de estar aquí.

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