Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Petición dictada por el miedo


Puede que las cosas hayan cambiado, puede que tengas miedo de que ya nada vuelva a ser como antes. La verdad es que no sé por qué hago lo que hago, por qué me siento tan mal, por qué no intento arreglarlo de ningún modo, por qué estoy deseando que todo esto acabe por fin. No entiendo nada de lo que está pasando, quiero hacer algo, pero hay algo dentro de mí que me frena, que me hace retroceder y seguir donde estoy. Triste, sóla, abandonada por la razón a causa de un comportamiento irracional que nunca podré explicar. A pasar de todo y aunque pueda parecer que todo se esté derrumbando bajo los pies, solo te pido una cosa. No me dejes caer.

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