Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

lunes, 15 de octubre de 2012

Quizá





Quizá la vida consista en buscar a ese alguien que te haga conocerte. ¿Qué pasa si tan solo hay una persona en este mundo capaz de hacernos sentir amados de verdad? No nos damos cuenta de que cada persona que pasa por nuestra vida nos cambia de alguna y otra forma, pero lo más extraño de todo es que la gente más importante llega a mejorarnos con su amor. El cambio es voluntario y, de repente, queremos ser mejores personas. Quizá sea eso lo que busquemos con todas nuestras fuerzas, quizá la perfección que ansiamos se encuentra en la sonrisa de aquella gente que nos quiere. Quizá para mejorar tan solo nos haga falta conocer a la persona adecuada. 

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