Cada uno necesita llevar a cabo
sus locuras, cada persona tiene un plan irracional que desea hacer realidad. Quizá
sea algo breve o algo permanente, pero siempre será algo que haremos sin
pensar. Supongo que hablo de esto porque acabo de cometer una locura.
La euforia todavía recorre tu
cuerpo mientras que tus labios se juntan para expresar la indudable muestra de
felicidad. Sí, creo que de vez en cuando nos hace falta algo fuera de lo
normal, algo que ni siquiera nosotros mismos entendamos, algo que solo este
guiado por nuestros sentimientos, sin pasar por ningún momento por los
prejuicios de tu cabeza.
Quizá pocos lo entiendan, la
verdad es que supongo que muchos reprimen esas frenéticas ganas de revelarse… ¿contra
qué? pues sospecho que contra nada en concreto. Hacer algo sin pensar es como
lanzarse a una gélida piscina de liberación sin pensar en lo que pasará
después.
La sensación es indescriptible,
es como despertar. Sí, creo que esa es la perfecta explicación. Quizá tras demasiadas
horas de la rutina nos haga falta algo que nos avive del todo. Las locuras se
convierten en el modo más fácil de despertar.
Todavía siento como la satisfacción
inunda todas mis células rechazando los ataques de la razón. No me importan los
argumentos se me presentan. Tan solo quiero conservar un poco más aquella
sensación porque, aún con el pelo y hasta el último hilo de mi ropa mojados
puedo decir con una sincera sonrisa que volveré a caminar bajo de lluvia.

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