Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 12 de octubre de 2012

El despertar personalizado


Cada uno necesita llevar a cabo sus locuras, cada persona tiene un plan irracional que desea hacer realidad. Quizá sea algo breve o algo permanente, pero siempre será algo que haremos sin pensar. Supongo que hablo de esto porque acabo de cometer una locura.
La euforia todavía recorre tu cuerpo mientras que tus labios se juntan para expresar la indudable muestra de felicidad. Sí, creo que de vez en cuando nos hace falta algo fuera de lo normal, algo que ni siquiera nosotros mismos entendamos, algo que solo este guiado por nuestros sentimientos, sin pasar por ningún momento por los prejuicios de tu cabeza.
Quizá pocos lo entiendan, la verdad es que supongo que muchos reprimen esas frenéticas ganas de revelarse… ¿contra qué? pues sospecho que contra nada en concreto. Hacer algo sin pensar es como lanzarse a una gélida piscina de liberación sin pensar en lo que pasará después.
La sensación es indescriptible, es como despertar. Sí, creo que esa es la perfecta explicación. Quizá tras demasiadas horas de la rutina nos haga falta algo que nos avive del todo. Las locuras se convierten en el modo más fácil de despertar.
Todavía siento como la satisfacción inunda todas mis células rechazando los ataques de la razón. No me importan los argumentos se me presentan. Tan solo quiero conservar un poco más aquella sensación porque, aún con el pelo y hasta el último hilo de mi ropa mojados puedo decir con una sincera sonrisa que volveré a caminar bajo de lluvia.

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