Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

martes, 2 de octubre de 2012

Espina dialectal


Después de conseguir lo que te propones habrá que gente dispuesta a hacerte caer, gente que no quiera verte triunfar o, simplemente, gente que quiera hablar de algo que no sean sus propios asuntos. Da igual el motivo, pero siempre habrá alguien que cuestiones aquello que haces. Quizá, para que todo vaya bien, tan sólo tengamos que asumirlo y seguir adelante a pesar de esos comentarios, ¿quién sabe? Bueno, sea como sea, has de estar seguro de haber logrado hacer tu sueño realidad porque en ese pensamiento está la clave para seguir adelante al esquivar los comentarios ajenos que siempre tratarán de derrumbarte y verte caer.

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