Es esa sensación cuando parece que por muchas palabras que utilices la
persona no comprenderá lo que ansias explicarle. Hay sentimientos demasiado
complejos para transmitir, son esas sensaciones donde se mezclan dolor y amor,
alegría y recuerdos del pasado, miedo al futuro y ansias de cambio. Todo se
complica con la imposibilidad de simplificar tus preocupaciones. Parece que la
gente jamás será capaz de imaginar del todo como uno se puede sentir en una
determinada situación. ¿Acaso es malo?
Supongo que la vida está hecha para vivirla, para sentirla, para
experimentarla, para disfrutarla… y no para explicarla. Cada uno tiene su
propia perspectiva de las cosas que vive y eso es lo que nos hace únicos y
especiales porque cuando se crea un vínculo entre las personas, este viene dado
por la posibilidad de un cambio de perspectiva que incluya la unión de las dos
visiones que modifican el mundo.
No siempre el conjunto de puntos de vista coincide, es entonces cuando
luchamos para poder explicar nuestros sentimientos. Hay veces en los que por
mucho que nos esforcemos siempre habrá una parte imposible de fundir con
nuestras palabras. El corazón siempre sentirá una cosa que nunca seremos capaces
de pronunciar o transmitir en un simple trozo de papel.
El lenguaje del corazón es demasiado complejo debido a la mezcla de
diferentes sentimientos, recuerdos, miedos, sueños y cosas que aún están por
vivir. Nosotros tan solo podemos hablar de aquello que sentimos en un lenguaje
simplificado con el que nunca podremos expresar cada latido del corazón, tan
solo tendremos la capacidad de juntarlos para construir un sentimiento
generalizado… aunque, como todos sabemos, ese concepto jamás se podrá acercar a
aquello que de verdad esconde cada latido olvidado de nuestro corazón.

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