Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

jueves, 21 de junio de 2012

Miedo a sufrir


Sabes hay veces en los que tengo miedo de mis sentimientos. Ya sé lo que debes pensar, no hace falta que me digas que es una tontería porque ya me lo imagino, pero es cierto. Nunca antes me sentí así, puede que esa sea la causa del temor… El sentimiento es demasiado fuerte como para dejarme arrastrar sin más. Vale, creo que ya sé lo que me pasa. Me niego a admitirlo porque parece una burla, aun sin serlo. Me parece que esa época me dejó unas secuelas demasiado grandes como para pasarlas por alto. Eso es lo que me preocupa. Creo que el tiempo nunca borrará del todo el recuerdo de ese sufrimiento. Puede que gran parte de la culpa la tenga yo por un pensamiento que parecía aliviarme, pero que poco a poco me destrozaba por dentro. He comenzado a huir de los recuerdos sabiendo que el dolor que producen nunca se esfumará del todo. No, no me arrepiento de haber sufrido tanto, eso me enseñó a ser aún más fuerte, comprendí que podía superar las dificultades cuando ya pensaba que nadie lograría salvarme de mí misma. Sí, es irónico…

Ahora todo va bien y no dejo de dar las gracias por encontrarme bien, recobré la esperanza y una sonrisa comenzó a formar parte de mi día, pero hay algo que persiste en el tiempo. Creo que el dolor se transformó en miedo. No sé muy bien por qué escribo esto, creo que me hace falta aclarar lo que está pasando. Siento que el miedo me persigue allá adónde voy y, en algunos instantes, eso me hace dudar de la realidad. Creo que nunca tuve tanto miedo de sufrir, no antes de haberlo pasado tan mal. El temor me dice que se puede volver a repetir y entonces el corazón se cierra en banda negando escucharlo. No, no quiero que, si las cosas salen mal, el corazón de nuevo deje de latir, esperando que alguien logre reanimarlo a tiempo.

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