Sabes hay veces en los que tengo
miedo de mis sentimientos. Ya sé lo que debes pensar, no hace falta que me
digas que es una tontería porque ya me lo imagino, pero es cierto. Nunca antes
me sentí así, puede que esa sea la causa del temor… El sentimiento es demasiado
fuerte como para dejarme arrastrar sin más. Vale, creo que ya sé lo que me
pasa. Me niego a admitirlo porque parece una burla, aun sin serlo. Me parece
que esa época me dejó unas secuelas demasiado grandes como para pasarlas por
alto. Eso es lo que me preocupa. Creo que el tiempo nunca borrará del todo el
recuerdo de ese sufrimiento. Puede que gran parte de la culpa la tenga yo por
un pensamiento que parecía aliviarme, pero que poco a poco me destrozaba por
dentro. He comenzado a huir de los recuerdos sabiendo que el dolor que producen
nunca se esfumará del todo. No, no me arrepiento de haber sufrido tanto, eso me
enseñó a ser aún más fuerte, comprendí que podía superar las dificultades
cuando ya pensaba que nadie lograría salvarme de mí misma. Sí, es irónico…
Ahora todo va bien y no dejo de
dar las gracias por encontrarme bien, recobré la esperanza y una sonrisa
comenzó a formar parte de mi día, pero hay algo que persiste en el tiempo. Creo
que el dolor se transformó en miedo. No sé muy bien por qué escribo esto, creo
que me hace falta aclarar lo que está pasando. Siento que el miedo me persigue
allá adónde voy y, en algunos instantes, eso me hace dudar de la realidad. Creo
que nunca tuve tanto miedo de sufrir, no antes de haberlo pasado tan mal. El
temor me dice que se puede volver a repetir y entonces el corazón se cierra en
banda negando escucharlo. No, no quiero que, si las cosas salen mal, el corazón
de nuevo deje de latir, esperando que alguien logre reanimarlo a tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario