Hay demasiadas palabras que quiero decir. Comprendí que los
sentimientos no se podrían resumir en unas pocas palabras. Todo es demasiado
complejo, pero a la vez tan fácil que a veces tengo miedo. Empiezo a comprender
que nunca conseguiré desprenderme de esa sensación que me sigue a todas partes
formando parte de mi sombra. No hay manera de huir. Sé a qué se debe ese temor
y quizá eso me ayude a asimilarlo… quién sabe.
Me di cuenta de que tenía miedo de la perfección, bueno, a
su desaparición. La gente suele acostumbrarse rápidamente a cosas buenas que le
suceden y yo no soy una excepción. Todo va bien y te sientes seguro, pero hay
ocasiones en las que el velo que tapó la visión del pasado vuelve a caerse.
Algo te recuerda el dolor que sentiste para aquel entonces y te derrumbas. Los
recuerdos son igual de dolorosos que el sufrimiento en sí.
Percibes ese dolor instantáneo que te recorre el cuerpo en
cuestión de segundos y sientes como cada célula de tu cuerpo protesta. No, no
quieres volver a pasarlo mal…Ahora estás a salvo, puedes decir con toda
seguridad que eres completamente feliz.
Odias las estúpidas hipótesis que se plantea tu corazón
asustado, puede que ese sea el origen del recuerdo del dolor. Sea como sea
acabas de comprender que si la situación cambia los recuerdos te destrozarían y
eso te da miedo, te asusta admitir que, si llegase a pasar, tú no serías capaz
de seguir adelante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario