Hay algo que no funciona bien y la verdad es que me preocupa admitirlo. Ya sabía
que podría pasar, pero nunca quise darme cuenta de que sucedería. Ignoré lo que
presentía esperando que, de esa forma, pudiera remediarlo, pero se ve que no es
así… Lo peor de todo es que le estoy dando una gran ventaja al miedo que, poco
a poco, se está haciendo más fuerte.
No quería admitir lo que tanto me asustaba, ahora estoy frente a un abismo
sin saber qué hacer. No es culpa mía ¿o quizá sí?, no lo sé… Quería evitarlo
aunque reconozco que ignorar el problema nunca es la mejor solución. Ahora no
sé cómo seguir, hay algo que me llena de temor. Sé lo que me falta, aunque no
encuentro la forma de localizarlo, de darle vida de nuevo.
La motivación es una fuerza motora,
te ayuda a seguir adelante pase lo que pase, supongo que es como una especie de
esperanza en acción. Cuando estás motivado ya no importa ni el camino ni las dificultades
porque en tu cabeza solo está la imagen de la meta. Imaginas todo lo que puedes
conseguir sí no te rindes y eso te hace seguir.
Sabía que mi motivación desaparecería, bueno, sé que sigue por allí
escondida, puede que temiendo el miedo… ¿quién sabe? Yo, en cambio, no puedo
esconderme, no puedo dejarlo todo y huir sin mirar atrás. La verdad es que me
gustaría hacerlo, aunque solo sea por un segundo, quiero encontrar un lugar
donde me sienta segura, sin preocuparme por el futuro. Me pregunto si algún día
conseguiré evadirme al igual que, muchas veces, lo hace mi motivación dejándome
cara a cara con el miedo.
Sí, reconozco que estoy asustada, mucho… puede que demasiado… no lo sé, es
solo que me siento abandonada frente a un abismo de cuestiones sin responder.
No quiero sentirme así, sé que debería hacer algo para cambiar la situación y
reponerme, sé que habría que seguir adelante encontrando el modo de
tranquilizarme, pero siento que no puedo hacerlo. Las cosas se vuelven más
duras con cada paso que doy y tengo miedo de no poder volver a levantarme.
Soy consciente de que debería olvidarme del miedo y cumplir esa promesa que
me hice. Puede que sea eso lo que me haga retroceder, fallar a la gente que aún
no sabe que lucho por ella. Puede que el verdadero miedo resida no en el temor
al fracaso, sino en la respuesta que tendré que buscar para justificarme en el
caso de una eterna caída.

No hay comentarios:
Publicar un comentario