No soy perfecta. Puedo olvidarme de demasiadas cosas del pasado aun recordando aquellas que tanto daño me hicieron; puedo tropezarme con una raya en el suelo y hacer un intento, muchas veces fallido, por mantenerme en pie; puedo escuchar miles de instrucciones para llegar a un sitio, pero, todavía así, perderme en la primera esquina. Soy incapaz de esperar sabiendo que debería aprender a hacerlo; no consigo desprenderme de recuerdos y los guardo con el deseo de conservar una parte del pasado; temo que las cosas cambien y puedo llegar a ser demasiado insegura, dejando de creer en que las cosas se arreglen. Puedo dar miles de consejos, pero nunca seré capaz de aplicármelos a mí misma y creo que tampoco podré hallar una explicación para ello. Supongo que intento mantener un pequeño control sobre este mundo de caos, por eso termino o empiezo las cosas a una hora punta, sabiendo que es una estupidez.
Definitivamente tengo millones de defectos y, todavía, me quedan muchos por descubrir, aunque a pesar de todo, he aprendido a aceptarme tal y como soy; a resistirme al cambio que sirve para contentar a los demás… Comprendí que el mundo no era perfecto, que cada uno tenía sus defectos y sus virtudes y que nadie era mejor o peor que los demás. Todos tenemos algo especial dentro y, aunque muchas veces, no lo podamos descubrir, esa cualidad sigue allí, esperando que la encontremos por casualidad. Vi que algunas cosas tenían que acabar para que empiecen otras. Imaginé un mundo donde las cosas vayan bien y trato de hacerlo realidad. Dejé de contar el tiempo. Empecé a sonreír siempre que pueda, incluso cuando me resulte imposible, cuando por dentro me estremezca de dolor... pensé en llevar la alegría a los demás, aunque muchas veces se me haga imposible. Decidí encontrar una definición de la felicidad. Nunca acepté la mentira como una respuesta o un argumento. Comencé a luchar contra las falsas promesas, corrí tras sueños rotos con el deseo de arreglarlos. Jamás dejé que las cosas se acabaran por una simple pelea. Respiré para sentir, para comprender que la vida vale la pena, que soy libre…No, sé que no soy perfecta y soy consciente de los defectos que tengo, pero a pesar de eso, pienso cumplir eso con lo que tanto sueño, aunque a muchos les parezca imposible o sin sentido, pienso regalar felicidad.

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