Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

viernes, 13 de abril de 2012

Historia oxidada

El tiempo no cura todas las heridas, algunas permaneces abiertas a lo largo del tiempo y basta con un recuerdo para volver a infectarlas. Sientes cómo el dolor despierta de forma punzante a lo largo de todo el corte y te exprime todo el aire de los pulmones. En algún momento dejas de comprender la realidad y tan solo buscas un refugio, un lugar que te pueda salvar de los oxidados cuchillos del pasado que se clavan de nuevo, desgarrando poco a poco el corazón que parecía sanarse con suave caricia de otro. No dejas de recordar mientras el corazón se ahoga llenándose lentamente de lágrimas que aún no corrieron por tus mejillas. Comprendes que no puedes seguir más así, que ya es suficiente y que no quieres dejar que destruya algo de lo que llevas un tiempo construyendo. Quieres desprenderte de los recuerdos y llenar la memoria con los momentos nuevos, esos que te regalan alas y te ayudan a despegar de ese lugar donde hace un par de instantes moriste, donde dejaste de respirar soltando al aire tu última esperanza. Anhelas poder olvidar que no le importó lo más mínimo que te ahogaras con los sollozos que subían por tu garganta mientras te agarrabas a su mano para poder levantarte de nuevo. No, simplemente se dio la vuelta con el ademan de marcharse, irse sin mirar atrás, sin despedirse. Pero, no le dejarás que vuelva a hacerlo. Ahora estás protegida, ha aparecido alguien que prometió estar a tu lado, que te hizo creer de nuevo, que te volvió a regalar la más pura felicidad. Apareció para quedarse, para demostrar que las promesas, si queremos, se cumplen, para decir que estará ahí cuando haga falta, que no me dejará caer pase lo que pase.

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