Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

domingo, 1 de abril de 2012

Y llegó la primavera

Las hojas caen, el viento sopla cada vez más fuerte y comenzamos a abrigarnos para no pasar tanto frío. Dejamos de sonreír y nos preocupamos cada vez más por escondernos del frío. Las lluvias se llevan las últimas hojas de los árboles, esas, que algún día fueron flores que tanto nos alegraban. Todo empieza a cambiar, parece que las cosas pierden su vitalidad y se quedan sin su esencia. Entonces llega el frío, lo hiela todo a su paso y ya no recordamos cómo eran esos tiempos en los que el sol aún brillaba en el cielo. El viento sopla cada vez más y las lluvias se sustituyen por nieve. Ya no es frecuente ver sonrisas en la cara de los desconocidos con los que te cruzas por la calle. Caminas y pierdes el rumbo mientras ves como los copos de nieve lo cubren todo a su paso. Te pierdes intentando recordar el pasado, la calidez de las cosas, pero es en vano. Todo ha cambiado.

 La fina capa de hielo empieza a hacerse más grande hasta cubrir todo lo que te daba vida, y poco a poco dejas de respirar. Te ahogas en la ausencia de esos rayos de sol que te sacaban la primera sonrisa de la mañana. Ahora, simplemente, no está. Pero, a medida que pasa el tiempo la calidez vuelve, el viento ya no sopla tan fuerte y comprendes que todo se arregla. Sale el sol de nuevo y comienza a descongelar tu mundo. Los pájaros vuelven a cantar mientras que todo vuelve a florecer de nuevo. El suave aroma de algo nuevo llena el aire. Las sonrisas empiezan a cubrir los rostros de la gente. Todo se activa de nuevo, cobra un nuevo sentido. Las cosas vuelven a ser cómo eran y la esperanza renace cuando, por fin, nos damos cuenta de que llegó la primavera.

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