Hay situaciones en la que no sabes que sentir, todo es demasiado confuso y
te falta información. Dejas de razonar con calma e intentas encontrar una
explicación. Puede que este mal dejarse llevar por la preocupación que invade
tu cuerpo, pero ¿qué otra cosa puedes hacer? ¿Cómo puedes obligarte a callar tu
inquieto corazón?
El dolor siempre es y será siendo
una amenaza para nosotros, pero ¿qué ocurre si no sabemos contra quien estamos
luchando? Es una lucha contra lo desconocido y, sinceramente, las posibilidades
de ganar con los ojos cerrados son muy pocas.

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