Es como un sueño del que no quieres depertar nunca más. Cuando le tienes al lado sientes como si el universo se detuviera en un solo punto, ese donde se rozan vuestros labios. Parece que el tiempo se para cuando os miraís mientras vuestros rostros se van acercando poco a poco mientras que un par de sonrisas los cubren de forma suave. La atracción actúa de un modo magnético, acercándoos más y más el uno al otro. El corazón comienza a latir de otra forma, deja de ir al compás para volverse más atolondrado. Te respiración se acelera mientras que sientes la suya en tu piel, te estremeces por tenerle tan cerca y te vuelves a estrecharte contra su cuerpo, quieres tenerle todavía más cerca. Sientes su respiración mientras vuestros labios se rozan, poco a poco, beso a beso, bajas lentamente por su cuello, recorriendo su piel, sabiendo que no puede hacer nada salvo experimentar el efecto que produce tu respiración.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario