¿Te has sentido alguna vez invisible? Últimamente no puedo dejar de imaginármelo, de sentirlo, de vivirlo… Es ilógico, pero parece que la gente cambia, todo es tan distinto...
Sientes que todos se alejan, que ya nadie te queda para poder ayudarte, darte aliento para seguir, pero en eso nos equivocamos, la gente sigue allí, algunos incluso lo dejan todo para ayudarnos, somos nosotros los que nos alejamos; sin darnos cuenta y con pasos casi imperceptibles, lo hacemos sin querer y, a menudo, eso es lo que más daño nos hace… el pensar que son los demás los que nos dejan con nuestros problemas.
Resulta imposible pensar que somos nosotros, los que tanto deseamos apoyo y seguridad, nos estemos apartando del mundo. Hoy lo comprendí. Es la confianza, en concreto, su falta. Es una perfecta contradicción entre el sentirte necesitado de un abrazo, unas palabras de consuelo o solo el saber de qué alguien se preocupa por ti y el pensar que no te lo mereces, que ahora mismo no eres capaz de hacer feliz a la gente y, por tanto, ellos tampoco deberían hacerlo contigo. Te derrumbas ante cualquier cosa que antes no lograba ni siquiera rozarte, ahora cada palabra mal dicha que hiere, todas las cosas que nos salen mal parecen duplicarse, multiplicarse por el número de lágrimas que corren por tus mejillas.. queremos gritar pidiendo apoyo, sentir de nueva esa seguridad que se ha disipado de nuestra vida y, cuando alguien se acerca para ayudarnos, nos echamos para atrás, simplemente, pensamos que no nos lo merecemos. Solo esperamos que la situación cambie, que alguien nos devuelva esa confianza y seguridad en que todo lo que está a punto de llegar saldrá mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario